La revolucionaria transformación de la escultura durante las primeras décadas del siglo XX y la irrupción de la escultura de Jorge Oteiza a principio de los años treinta, es objeto de análisis y representación en la exposición “Forma, signo y realidad. Escultura española 1900-1935” abierta en el Museo Oteiza, comisariada por Carmen Fernández Aparicio, que revisa su desarrollo desde principio de siglo hasta la partida de Jorge Oteiza a Hispanoamérica; y analiza los momentos más relevantes de este periodo de transformación y radical superación de la tradición figurativa, con obras cedidas para la ocasión por el Museo Reina Sofía, de Madrid y otras procedentes del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Patio Herreriano de Valladolid, MNAC de Barcelona, IVAM de Valencia, Artium de Álava, MACBA de Barcelona, y otras instituciones, entre ellas el mismo museo Oteiza que le da acogida.
El recorrido expositivo se abre con piezas de Paco Durrio, Nemesio Mogrobejo, Clará y Mateo Inurria, y sigue con el clasicismo que se abre camino en Madrid representado por Julio Antonio, Daniel González, Enric Casanovas y Manolo Hugué quien logró una obra de síntesis entre clasicismo y vanguardia. Mientras que los nuevos realismos lo encarnan trabajos de Mateo Hernández, Pérez Mateo y Ángel Ferrant, con la original y depurada escultura de Joan Rebull y la figuracióin moderna de Pablo Gargallo. La escultura en hierro soldado que realizó Julio González superando, junto con Picasso, la idea del bloque, y adelantar los conceptos constructivos de Torres García o la invención del objeto surrealista en el que trabajaron Dalí, Óscar Domínguez, García Lamolla, Eudald Serra, Marinel.lo y Cristófol.
Por último, la exposición concluye en la originalidad de la escultura surreal de Alberto Sánchez y su profundo vínculo con la naturaleza y el paisaje rural, que se convirtió en lo más avanzado y esperanzador de la escultura de vanguardia realizada en Madrid desde el final de los años veinte; y que fue el punto de partida fundamental para dos artistas vascos, Nicolás de Lekuona y Jorge Oteiza, que culminan el recorrido de la exposición que finaliza cronológicamente en 1935, año en que Oteiza marcha a Iberoamérica.
La exposición “Forma, signo y realidad. Escultura española 1900-1935”, se mantendrá abierta en el Museo Oteiza, de Alzuza, hasta el 19 de septiembre.

