Blog & Noticias

Entradas con etiquetas ‘Metropolitan Museum Of Art’

Del nacimiento al esplendor del paisaje romano

Lunes, julio 4th, 2011
 

 

Mañana martes, 5 de julio, abre sus puertas en el Museo del Prado ROMA. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650, una exposición que se presenta en Madrid tras su paso por el Grand Palais de París y que constituye uno de los proyectos más ambiciosos de la pinacoteca madrileña, ya que ha sido necesaria la participación de más de 45 prestadores para completar la selección de paisajes más importante presentada nunca.

Por primera vez en una exposición se aborda el nacimiento del género del paisaje hasta su pleno desarrollo, con todos sus protagonistas y con la ciudad de Roma en la cumbre de su esplendor de fondo, en un conjunto de obras maestras que dan cuenta de todos los temas que trataron figuras de capital importancia. Annibale Carracci –padre del nacimiento del género–; Claudio de Lorena y Poussin –artistas cumbre del paisaje que imprimieron un carácter solemne y filosófico al mismo–; Velázquez –que inaugura una manera distinta de mirar la naturaleza– o los demás pintores encargados de realizar la serie de la Galería de Paisajes del Palacio del Buen Retiro, cuya sección se destaca en la muestra por su trascendencia en el devenir del género.

Paisaje, género autónomo

 

Con una selección de obras muy similar a la presentada en el Grand Palais, y en estrecha colaboración con el Musée du Louvre, es la primera vez que se expone, con la ambición que aquí se trata y un carácter internacional, un conjunto de pinturas de excepcional calidad en el que están recogidos los artistas más sobresalientes y sus obras más significativas para dar cuenta de un tema común a todos ellos, de gran importancia en la historia de la pintura occidental, como es el origen del paisaje cómo género autónomo.

En total, 83 pinturas se podrán contemplar junto a 19 dibujos dispuestos en ámbitos cronológicos, con independencia de la nacionalidad del artista, para poner de manifiesto influencias mutuas y los pasos dados hasta el pleno desarrollo del género a cargo de Claudio de Lorena (Chamagne (Vosgos), h. 1600 – Roma, 1682) y Poussin (Les Andelys, 1594 – Roma, 1665) que protagonizan dos de los apartados más importantes de la muestra, ya que fueron los máximos representantes del género, cuyas obras respectivas permiten el paso definitivo de género menor a una pintura de prestigio reconocido, dotada de características específicas que señalan su singularidad. 

 A diferencia de la sede del Grand Palais, la sección dedicada a la decoración pictórica del Palacio del Buen Retiro tiene un mayor protagonismo en el Prado, y en ella se muestran algunos paisajes de la colección del Museo normalmente no expuestos, además de una obra del napolitano Salvator Rosa, también perteneciente a la pinacoteca, cuya restauración y estudios recientes han llevado a incorporarla a la Galería de Paisajes encargada por Felipe IV para su palacio, hoy desaparecido. 

 Laboratorio de experimentación

Para situar el contexto de la exposición es necesario conocer que a principios del siglo XVII Roma se había convertido en un laboratorio de experimentación e intercambio de ideas entre artistas de diferentes nacionalidades. Italianos, franceses, holandeses, alemanes o españoles trabajaron simultáneamente en el mayor centro cultural de Italia, atraídos no solamente por la impresionante arquitectura de sus monumentos sino por las variaciones estilísticas sobre el tema del paisaje que ofrecía el vibrante entorno.

La muestra comienza con cinco obras de Annibale Carracci (Bolonia, 1560 – Roma, 1609), uno de los padres del nacimiento del género, quien elaboró el prototipo del paisaje armónicamente estructurado que, a finales del siglo XVII, mereció el calificativo de “clásico”. Junto a Carracci se exponen obras de artistas del norte de Europa que llegaron a Roma para contribuir de manera decisiva al enriquecimiento del género, como Adam Elsheimer.

Roma, caja de resonancia

Un segundo apartado se centra en la evolución del paisaje boloñés y cómo el ejemplo de Carracci fue posteriormente desarrollado por sus discípulos boloñeses, Domenichino o Francesco Albani, y otros como Guercino o Viola que desarrollaron paisajes menos estructurados y con una fuerte impronta naturalista.

El paisaje nórdico y su proyección europea es el tema de la siguiente sección, la más grande la exposición, con 29 obras de artistas italianos, del norte de Europa y dos españoles, Martínez del Mazo y Velázquez, que fueron clave en el proceso de modernización y desarrollo del nuevo género. Convirtieron Roma en una caja de resonancia para el resto de Europa ya que muchos de los pintores acabarían regresando a sus lugares de origen volviéndose embajadores dentro de su cultura local. Destaca un pintor exquisito y prácticamente desconocido, el alemán Goffredo Wals, que realiza una aproximación a la pintura de paisaje totalmente nueva, incorporando elementos más accesorios y nada reseñables dándoles una relevancia antes inimaginable.

Retiro, Claudio de Lorena y Poussin

 

La exposición continúa con la Galería de Paisajes del Palacio del Buen Retiro, un apartado que en Madrid cobra una mayor y lógica importancia que en la muestra de París. Se individualiza respecto al resto de los cinco apartados, las paredes de la sala se pintan de otro color y se pone en valor la transcendencia en el desarrollo del género que tuvo el encargo de Felipe IV. La decoración pictórica del madrileño Palacio del Buen Retiro, para la que se encargaron a Roma a partir 1635 un número considerable de paisajes, estuvo condicionada por la alta exigencia de la comisión real. Los artistas estaban obligados a adaptar sus pinturas a unas determinadas medidas dictadas para ajustar las mismas a los huecos presentes entre las ventanas del edificio.

La penúltima sección está dedicada a Claudio de Lorena, uno de los artistas cumbre del paisaje y el más celebrado pintor del paisaje “ideal” con una representación de ocho de sus obras, entre las que figura Vista de la Crescenza del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, cuadro que viaja por primera vez a España.

El recorrido finaliza en Nicolas Poussin, autor que solemniza el paisaje y le confiere un carácter teatral, más filosófico e intelectual. En esta última sección se exponen diez de sus creaciones en las que se percibe un paisaje distinto al de Lorena, no tienen la luz dorada de éste y sus figuras aparecen más grandes. Es el paisaje clasicista por antonomasia en el que trata de evocar el sentido de añoranza de la naturaleza y una visión nostálgica de paraíso perdido como consecuencia del progreso de las civilizaciones. Está reclamando en algunos de sus paisajes una vuelta a la naturaleza y, por tanto, incorpora en su obra mensajes de carácter moral y ético.

Esta muestra ha sido organizada por el Museo Nacional del Prado, la Rmn-Grand Palais (París) y el Musée du Louvre de París.

Conjuntos prácticamente idénticos

Las dos sedes de la exposición (Galeries nationales du Grand Palais y Museo del Prado) presentan conjuntos prácticamente idénticos, a excepción de los dibujos, que por cuestiones de conservación varían sustancialmente de una sede a otra.

La principal diferencia es la inclusión en Madrid de una sección inexistente en París, en la que se describe el encargo realizado por Felipe IV de una numerosa serie de paisajes destinados a la decoración de su nuevo Palacio del Buen Retiro. En ella participaron los más relevantes artistas residentes en Roma entre 1635 y 1640, cuya influencia fue trascendental en el devenir del género.

 

Madrid. ROMA. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650. Museo del Prado. 

Del 5 de julio al 25 de septiembre de 2011.

No hay comentarios »

Otoño español en la Frick Collection de Nueva York

Lunes, octubre 4th, 2010

Mañana martes se presenta en The Frick Collection de Nueva York la exposición The Spanish manner, drawings from Ribera to Goya (La manera española, dibujos de Ribera a Goya), un viaje íntimo a través de la obra en dibujo de los mejores pintores españoles de los siglos XVII, XVIII y XIX.

La extraordinaria personalidad de los más destacados dibujantes españoles es el tema de esta exposición, que presenta más de cincuenta obras procedentes de museos públicos y colecciones privadas del Noreste de los Estados Unidos, como el Metropolitan Museum of Art, la Hispanic Society of America, la Morgan Library & Museum, el Princeton University Art Museum y el Philadelphia Museum of Art.

Dibujos espectaculares

La muestra incluye raros dibujos de Francisco Pacheco y Vicente Carducho, y varios dibujos espectaculares a la tiza roja de Ribera. La exposición continúa con bocetos rápidos y dibujos a la aguada más terminados de entre la rica producción de Murillo, junto con otros ágiles de Francisco Herrera el Viejo y su hijo y del artista madrileño Juan Carreño de Miranda, entre otros.

La segunda parte de la exposición incluye 22 obras de Francisco de Goya, cuyos dibujos rara vez se estudian en el contexto esclarecedor de los dibujantes españoles que le precedieron. Estas obras, en su mayor parte provenientes de sus álbumes privados, dan cuenta de la continuidad entre los intereses temáticos y los de sus predecesores, así como de su imaginación enormemente fértil.

Alonso Cano

Entre los descubrimientos que ha conllevado la organización de la muestra destaca un boceto de Alonso Cano para un altar de la Capilla de San Diego de Alcalá, en el convento de Santa María de Jesús, del siglo XVII, hoy en la Morgan Library, y que se considera una obra maestra de la producción en papel de este artista.

Son comisarios de la muestra Jonathan Brown, catedrático del Institute of Fine Arts de la New York University; Lisa A. Banner, investigadora independiente, y Susan Grace Galassi, conservadora en la Frick Collection.

Interés tardío

En su ensayo de introducción al catálogo de esta muestra, Jonathan Brown atribuye a varios factores la tardanza en el desarrollo de un interés por el dibujo español. Uno de ellos tiene que ver con una percepción errónea. Algunos de los maestros más importantes del Siglo de Oro español –como El Greco, Velázquez y Zurbarán– pintaban directamente sobre lienzo y han dejado muy pocos dibujos. El hecho de que éstos dejaran a un lado el proceso tradicional de desarrollo de una composición por medio de estudios preparatorios llevó a que se asumiera que sus contemporáneos no estaban demasiado interesados en el dibujo.

Sin embargo, apunta el profesor Brown, la profunda significación del dibujo para los artistas del Siglo de Oro queda sustanciada no sólo por pruebas materiales, sino por los escritos de teóricos influyentes que hicieron hincapié en su importancia: “Dibuja, especula, y dibuja más” es el consejo del maestro al aprendiz cuando éste le pregunta qué hace falta para ser un gran pintor en el tratado Diálogos de la Pintura de Vicente Carducho (1634).

La Real Academia de San Fernando en Madrid se fundó en 1752, y el plan de estudios colocaba al dibujo en la base de toda actividad artística, un sistema educativo que no cambió desde tiempos de Goya hasta Picasso.

El interés relativamente tardío por el dibujo español está también relacionado con su uso en la Península Ibérica. En el siglo XVII, los dibujos a menudo se agrupaban en lotes tras la muerte de un pintor, y eran comprados por otros artistas como material de trabajo. Con frecuencia se clavaban a las paredes para usarlos como modelo de asuntos, estilos, y técnicas, y muchos de ellos acabaron hechos jirones de tanto uso.

Pérdidas trágicas

Además, en la España del siglo XVII había muy pocos connoisseurs interesados en conservar el trabajo de sus compatriotas, aunque algunos coleccionaban dibujos italianos. Los coleccionistas de dibujos españoles no emergieron hasta la edad de la Ilustración. Entre los más notables estaban Gaspar Melchor de Jovellanos y Juan Agustín Ceán Bermúdez, que adquirieron dibujos de maestros españoles contemporáneos y anteriores; ambos fueron patronos importantes de Goya.

El trabajo de estos coleccionistas pioneros continúa hoy, aunque entretanto se han sucedido algunas pérdidas trágicas. La colección de Ceán Bermúdez se dispersó tras su muerte, y la colección histórica de Jovellanos fue destruida durante la Guerra Civil. Pero no faltan ejemplos de dibujos españoles, aunque existan en menor número que los de las escuelas holandesa o italiana.

Retrato de Felipe IV

The Frick Collection también mostrará, desde el 26 de octubre al 23 de enero del año próximo, su Retrato de Felipe IV, de Velázquez, una obra restaurada recientemente en los talleres del Metropolitan Museum of Art.

La obra se presentará en el contexto de una exposición monográfica organizada por el antiguo ayudante de conservación, Pablo Pérez d’Ors. El Rey De Guerra: El Retrato De Felipe IV por Velázquez revelará los hallazgos realizados cuando el cuadro fue limpiado por primera vez en más de sesenta años y nueva información sobre su función y el significado de la representación del rey vestido de soldado.

La antigua mansión de Henry Clay Frick es una de las pequeñas colecciones de arte más interesantes de Nueva York. El magnate de la metalurgia se trasladó a la ciudad en 1913 y se hizo construir una casa que, tras su muerte, fue restaurada para acondicionarla como museo. Cuenta con 16 galerías y entre sus piezas más destacables están San Juan Evangelista de Piero della Francesca, así como tres cuadros de Johannes Vermeer.

A la manera española

Las obras escogidas para esta muestra reflejan una predisposición por lo que los conservadores han definido como una “manera específicamente española” en el dibujo, diferente del arte italianizante producido al mismo tiempo. Muchos artistas españoles viajaron a Italia y adquirieron las nociones básicas del dibujo de figuras y de la perspectiva que aparecieron en Roma y Florencia durante los siglos XV y XVI, que los teóricos y académicos españoles proponían como ideales clásicos. Sin embargo, como apunta Brown, sin el substrato intelectual del humanismo, en el que se basaban estos ideales, los artistas de la Península Ibérica tomaron a menudo una ruta alternativa, que considera al clasicismo como una opción más entre otras muchas. Desarrollaron técnicas originales e ideosincráticas, exporaron una amplia gama de experiencias emocionales, y se apartaron con libertad de las convenciones a la hora de representar la figura humana –todos estos son aspectos de “la manera española”. La atracción del sistema riguroso y disciplinado del clasicismo, y la libertad con la que los artistas españoles lo usaron y le hicieron frente, quedan plasmadas de varias maneras en esta selección.

 

Nueva York. The Spanish manner, drawings from Ribera to Goya. The Frick Collection.

Del 5 de octubre de 2010 al 9 de enero de 2011.

No hay comentarios »