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El Reina Sofía celebra su XX aniversario con una relectura de su colección de los años 40, 50 y 60

Miércoles, noviembre 24th, 2010

Con motivo de la celebración del 20 aniversario del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), la Reina Doña Sofía ha inaugurado esta mañana la exposición ¿La Guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968), una nueva lectura de las obras de su colección permanente correspondientes a los años 40, 50 y 60.

Para mostrar las aproximadamente mil obras que componen esta relectura se ha triplicado el espacio expositivo (ubicado en la 4ª planta del edificio Sabatini) dedicado a este período del arte de vanguardia. Hay que destacar el importante número de piezas que se exhiben por primera vez, algunas de ellas procedentes de importantes legados y donaciones, y otras adquiridas directamente por el Museo.

Importantes legados

Entre las obras expuestas hay que destacar las que componen los importantes legados de Brassai y Morris Louis, así como las compras recientes realizadas por el Museo: el Archivo de Alberto Greco en España, una importante serie de dibujos arquitectónicos de Roberto Matta, un numeroso material letrista y situacionista o las famosas fotografías realizadas en España en los años 50 por el fotógrafo Eugene Smith.

Entre las obras que han sido cedidas en depósito al Museo en los últimos años, y que también se podrán ver en la muestra, destaca el depósito de la Colección Onnasch, que ha cedido 27 obras de autores de la talla de Clyfford Still, Franz Kline, Rauschenberg, Christo o Georges Brecht. También hay que mencionar el depósito de Millares y Rivera, o el de la Colección Cisneros Fontanals Art Foundation, con piezas de arte concreto latinoamericano entre las que destacan las de Lygia Clark o Franz Weissmann. Por otro lado, se podrá contemplar la Colección de François y Mady Letaillieur sobre letrismo.

Informalismo representado

Además, la cuarta planta acogerá una mejor y más completa representación del informalismo de los años 60 (Tàpies, Saura, Millares, el Grupo de Cuenca…) y de la figuración política española (Arroyo, Equipo Crónica y Equipo Realidad). Se trata de ofrecer una visión novedosa con obras fundamentales de estos artistas que no han sido exhibidas anteriormente.

En esta presentación se concede especial importancia al material fotográfico y al cine. Se podrán ver películas de cine letrista, pasando por algunas piezas del Hollywood de los 50, como La ventana indiscreta (1954) de Alfred Hitchcock, que alude a la hegemonía de la cultura de masas en ese período, o películas situacionistas como la emblemática de Debord La sociedad del espectáculo (1973). Otra película, en esta ocasión Bienvenido Mr. Marshall (1953), del recientemente fallecido Luis García Berlanga, se proyecta en una sala identificada con una cierta españolidad popular. Dos películas del director francés Alain Resnais, Noche y niebla (1955) y La guerra ha terminado (1966), abren y cierran el recorrido.

Tres núcleos principales

La exposición se abre con el lienzo de Picasso Monumento a los españoles muertos por Francia (1946-1947), una pieza política que refleja el momento en que arranca el recorrido. A partir de ahí, aunque no existen secciones estancas en este largo camino por las décadas de los cuarenta a los sesenta, atendiendo a un orden cronológico se establecen tres núcleos principales:

-El primero aborda la inmediata posguerra en dos entornos culturales y políticos diferentes: Europa, principalmente París y España.
-El segundo núcleo aborda el periodo “clásico” del modernismo internacional y sus múltiples disidencias.
-El último núcleo de este itinerario nos sitúa en la década de los sesenta.

Como punto final, y anticipo a lo que serán los discursos del arte de períodos siguientes, este recorrido por las décadas que suceden a la Segunda Guerra Mundial concluye con una selección de autores y obras del contexto europeo de finales de los sesenta y comienzos de la década siguiente. La literatura, el teatro, la música, el cine, son consanguíneas a estas prácticas artísticas y no meras alianzas estratégicas, como se aprecia en la obra de Öyvind Fahlström, Robert Filliou, Brecht o Marcel Broodthaers, entre otros.

En resumen, un recorrido por 29 salas en las que comparten protagonismo Picasso, Miró, Duchamp, Cage, Saura, Miralles, Still, Kline, Rauschenberg, Christo y Tomlin, entre otros, y finaliza con la proyección de la película que da título a la muestra, La guerra ha terminado (1966), de Alain Resnais.

Celebración repleta de personalidades

A su llegada al MNCARS, la Reina fue recibida por la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el ex presidente del Gobierno Felipe González, el presidente del Real Patronato del Museo, Guillermo de la Dehesa, y el director del Museo, Manuel Borja-Villel.

A continuación, Doña Sofía accedió al interior del edificio, donde recibió el saludo de los ex ministros de Cultura Javier Solana, Carmen Alborch y Carmen Calvo. Posteriormente fue saludada por los vocales del Real Patronato del Museo, la conservadora jefe del Área de Colecciones, Rosario Peiró, y los coleccionistas depositantes de las obras, Ella Cisneros (depositante de las obras de artistas latinoamericanos), Germana Ferrari de Matta (viuda del pintor Roberto Matta), María Lourdes Bettencourt de Castro (depositaria de las obras de Alberto Greco), François y Mady Letailleur (depositarios de las obras de “letristas”) y el representante de la Fundación Hartumg.

20 años y una ley en proyectoEn 1990, el Centro de Arte Reina Sofía era reinaugurado como Museo Nacional. Esta doble fundación, situada entre la apertura del centro de arte y la memoria del museo, conforman la identidad de la institución. Veinte años después, el Museo Reina Sofía celebra su aniversario cruzando ambas condiciones, intensificando el programa de mediación y propiciando nuevas lecturas tanto de las exposiciones como de la colección.

El espectador es el referente en este conjunto de actividades, cuyo objetivo principal es transformar la experiencia en el museo, transitar de una recepción visual a otra más conversacional y participativa. Con este fin común, artistas, investigadores e historiadores han sido invitados a reinterpretar junto al público las exposiciones y la colección a través de diferentes formatos, desde visitas y conferencias hasta performances y conciertos.

Además, coincidiendo con este aniversario, en el último Consejo de Ministros se anunció la tramitación de una ley propia para este museo, similar a la del Museo del Prado, que permita una mayor agilidad en los trámites, poner en marcha modelos de autogestión, desarrollar proyectos propios, etc.

En la rueda de prensa previa al acto de inauguración de la nueva zona expositiva, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, se ha referido a esta ley como “una de las prioridades del Gobierno antes de que acabe la legislatura”.

 

Madrid. ¿La Guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 

A partir del 24 de noviembre de 2010.

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1957-1962, cinco años que cambiaron el arte para siempre

Miércoles, junio 16th, 2010

Hoy abre sus puertas en el Museo Reina Sofía de Madrid la exposición Nuevos Realismos: 1957-1962. Estrategias del objeto, entre readymade y espectáculo, que pretende iluminar a través de 230 obras de 29 artistas el punto de inflexión que se produjo en el arte de la segunda mitad del siglo XX precisamente en aquellos años.

Robert Rauschenberg, Yves Klein, Allan Kaprow, Martial Raysse, Christo, Piero Manzoni, Jean Tinguely y Andy Warhol, entre otros, son los protagonistas de esta muestra de gran envergadura, no sólo por el número de artistas que se han reunido para la ocasión, sino porque pone de manifiesto la importancia y el papel catalizador que jugaron todos ellos en un periodo muy concreto de la historia del arte.

Breve lapso de tiempo

Aunque la década de los sesenta ha sido catalogada con términos como pop, Fluxus, minimalismo y arte conceptual, el breve lapso de tiempo en que se generaron sus criterios clave se resiste a ser denominado bajo tales sustantivos. Esta muestra se ciñe a esos primeros años de creación y aunque hasta el momento se han realizado numerosas exposiciones con estos artistas como protagonistas, a menudo se han seleccionado en función de su nacionalidad o como retrospectivas. De ahí la importancia de ésta, porque, como recuerda su comisaria, Julia Robinson, “amplía su horizonte al reunir obras de artistas tanto europeos como americanos con trayectorias paralelas, superando los límites de la nacionalidad”.

En resumen, Nuevos realismos: 1957-1962 se define más por un marco temporal que por formatos o medios concretos, de forma que cartografía un campo internacional del arte en un periodo finito de importantes cambios. “Esta exposición –recuerda Robinson– no atiende a términos establecidos por galerías o canonizados por críticos. Busca retomar la historia de este periodo antes de que se enredase con nombres y categorías; invita al visitante a explorar, año a año, las obras de este momento finito, que se despliegan y transforman como si por primera vez ocupasen un lugar en la historia. Podemos ser testigos no sólo de las new forms y new media, sino también de las nuevas estrategias expresivas, acciones y perfomances que hicieron de aquellos años de experimentación proteica una de las etapas más fértiles del siglo XX”.

Con la muerte de Jackson Pollock en 1956 se daba paso al fin definitivo del expresionismo abstracto americano y nuevos horizontes artísticos comenzaban a perfilarse. Tal y como señala la comisaria, en el paso a los años sesenta, una generación de artistas rompió la autonomía de lo moderno con un “nuevo realismo” que hacía uso del espacio real y el tiempo real.

Todos ellos tenían en común un intento por alejarse de la pintura expresiva y de retornar al objeto, inspirándose en sus determinaciones más avanzadas hasta la fecha. Estos creadores emergentes pretendían convertir los gestos grandilocuentes en acciones cotidianas y descubrir, entonces, una nueva práctica artística a través de la transformación de sus estrategias y contextos.

Intenso recorrido

El recorrido de la muestra comienza con una sala denominada “Fuera de abstracción” que supone la respuesta de toda una generación de jóvenes artistas que se alejaban de la pintura abstracta dominante en el panorama artístico en las últimas décadas. El influyente ensayo de Allan Kaprow, The legacy of Jackson Pollock (El legado de Jackson Pollock, 1958), argumentaba que la pintura debía convertirse en un entorno, un ambiente, a partir de la vida en la calle.

Estos artistas que dejan la pintura para pasar a la acción, transforman los grandes gestos en acciones cotidianas. El francés Yves Klein es un ejemplo claro de ello y su trabajo constituye una pieza fundamental en la muestra, por lo que se incluyen algunos de sus 11 monocromos azules que en 1957 presentó en cinco galerías europeas. Sus pinturas, idénticas en tamaño, estaban montadas a alturas escalonadas. Esta forma coreográfica de colgar los cuadros sugería cierta escenificación de la pintura. Las diferentes muestras realizadas por el artista no estaban exentas de elementos espectaculares como, por ejemplo, la liberación de 1.001 globos azules que llenaron de azul el cielo de París.

Otro de los autores fundamentales representados es Jean Tinguely, que colaboró junto a su amigo Yves Klein en varias exposiciones. En esta ocasión se incluye la obra Excavatrice de l’espace, que se expuso en la galería Iris Clert junto a los monocromos de Klein. La obra Ballet de pauvres (El Ballet de los pobres) de 1961, es una de las piezas claves del recorrido: diversos objetos colgados de una plancha metálica sujeta al techo, se mueven produciendo un ruido ensordecedor.

El escaparate de Iris Clert

Sin duda, otra de las obras más significativas de la muestra es la reproducción exacta del escaparate central de la galería Iris Clert, realizado por Arman en 1960. El artista recorrió las calles de París buscando objetos desechados y con ellos rellenó el escaparate de la galería.

Un año antes, en 1959, había empezado a trabajar en una serie de Poubelles (cubos de basura): desperdicios acumulados en vitrinas de cristal, también aquí presentes y que definían nuevos términos para la escultura y para la codificación del objeto.

La muestra finaliza con unas salas dedicadas a lo que serían los primeros pasos o primeras manifestaciones del Pop Art. La propia comisaria tiene un término para definir a este periodo: Popie, con el que se refiere al Warhol que todavía no es Warhol, o al Lichtenstein que está empezando, es decir a los “cachorros” del nuevo arte.

La exposición se ha organizado de manera cronológica, y aunque el grueso de las obras se exhiben en la primera planta del edificio Sabatini, hay piezas que sobrepasan las puertas de las salas y se muestran en diferentes lugares del Museo. En uno de los pasillos del claustro, por ejemplo, se ha reproducido una enorme instalación de Allan Kaprow, Yard, compuesta por más de mil neumáticos.

Y además…

Adicionalmente, la exposición recoge diversas instalaciones, obra gráfica, esculturas y pinturas, y se ve enriquecida con una selección de material documental que reúne escritos de artistas, fotografías, libros, prensa de la época o incluso libros de invitados de las galerías… Se proyectarán igualmente un total de doce películas, como documento esencial para activar y evocar las acciones que originalmente formaron parte del arte creado en este momento.

También se ha editado un catálogo que, además de reproducir las obras expuestas, cuenta con textos realizados por prestigiosos historiadores de arte y críticos; Ágnes Berecz (doctora por la Universidad Sorbona de París) Benjamín H.D. Buchloh (catedrático de la Universidad de Harvard), Emmelyn Butteerfiel-Rosen (doctora por la Universidad de Princeton), Hannah Felman (doctora por la Universidad de Columbia), y Julia Robinson (doctora por la Universidad de Princeton y comisaria de la muestra). Por otro lado, el catálogo cuenta con una amplia cronologia compilada por Billy Kliver y Julie Martin (investigadora, escritora y productora de películas documentales sobre Robert Rauschenberg y EAT–Experiments in Art and Technologie– entre otros).

Los artistas que se encuentran representados en la exposición son los siguientes: Arman, George Brecht, Robert Breer, Cesar, Christo, Jim Dine, François Dufrne, Gérard Deschamps, Öyvind Fahlström, Raymond Hains, Allan Kaprow, Yves Klein, Yayoi Kusama, Roy Lichtenstein, Piero Manzoni, Claes Oldenburg, Giusseppe Pinot Gallizio, Robert Rauschenberg, Martial Raysse, Mimmo Rotella, Niki de Saint Phalle, Daniel Spoerri, Jean Tinguely, Ben Vautier, Jacques de la Villeglé, Wolf Vostell, Andy Warhol, Robert Watts y Robert Whitman.

Estrategias de innovación

A comienzos de 1957, Marcel Duchamp, gran figura del dadaísmo e inventor del readymade, dio una conferencia en Estados Unidos titulada “El acto creativo”. En un momento en que parecía que la pintura moderna que había predominado durante las décadas 40 y 50 había muerto junto con Pollock, su protagonista más lúcido, Duchamp, señaló que la expresión directa había quedado obsoleta. En un contundente acto de desmitificación de la subjetividad artística, anunció que el espectador era quien “completaba” la obra de arte.

Para Duchamp, el artista desempeñaba el papel de un mediador que canalizaba los significados ya inherentes a los objetos y a los materiales, abocados a cambiar a lo largo del tiempo. La fuerza conceptual del readymade comenzó a comprenderse a finales de los 50 a través de diversas exposiciones y de la importante publicación de la primera monografía de su obra en 1959. Su proyecto, aún difícil, fue defendido por el compositor John Cage y puesto a prueba en la obra de Robert Rauschenberg, uno de los primeros en extender los límites de la pintura mediante la incorporación de objetos readymade en sus “Combines”.

El término Nouveau Réalisme fue acuñado en 1960 por el crítico francés Pierre Restany para describir a un grupo de artistas que estaban definiendo una serie de enfoques de la práctica artística radicalmente nuevos: desde la espectacularización de la pintura hasta la acumulación y la fijación de objetos cotidianos en nuevos marcos fortuitos, infundidos de temporalidad.

El término empleado en este caso, en palabras de la comisaria de esta muestra, Julia Robinson, pretende distanciarse de su carga específica original. El «nuevo realismo» que aquí se define constituye un objeto histórico de carácter híbrido, que sintetiza no sólo las iniciativas del grupo francés que se constituyó en 1960, sino un contexto más amplio que comprende figuras fundamentales en Estados Unidos desde Robert Rauschenberg, capaz de abarcar un interés persistente por la pintura y el retorno del readymade, hasta Allan Kaprow, quien introduce el happening como nueva estrategia artística.

Otro de los puntos clave de estas propuestas es el hecho de que huían de los museos y de las clasificaciones más tradicionales. Estos artistas se reunían en torno a exposiciones, performances y eventos, y se organizaban en pequeñas galerías comerciales punteras. Galerías de arte pequeñas regentadas, en su mayoría por mujeres, presentaban con entusiasmo el arte joven, rechazado por el establishment y en colaboración con los artistas, desarrollaban estrategias de innovación para dar rienda suelta a sus experimentos. Por ello, espacios como la Galerie Iris Clert de París, la Martha Jackson Gallery o la Anita Reuben Gallery de Nueva York tienen un lugar destacado en la muestra.

 

Madrid. Nuevos Realismos: 1957-1962. Estrategias del objeto, entre readymade y espectáculo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Del 16 de junio al 4 de octubre de 2010.

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