El Arte actual, en la higuera
Los que nos dedicamos al Arte de manera profesional, tanto artistas como distribuidores, nos encontramos en un momento crucial y de profundo desconcierto (que levante la mano el que no lo crea así).
Y no me refiero al Arte que difunden los medios de comunicación, sino al Arte de los que pretendemos llegar al comprador que lo hace por disfrutar en su casa de una obra de la que se ha enamorado. Al comprador de siempre, el que siempre ha ayudado, tanto a artistas como a galeristas, a llevar adelante su trabajo.
Por tanto, tampoco me refiero al llamado Arte “emergente”, no se sabe bien por qué; ni siquiera por el que lo fomenta. Que no transmite ningún valor a ese consumidor natural y que en el mejor de los casos, es una repetición-plagio del Arte que se produjo durante el siglo XX, cuando no, simple motivo de decoración. Y no sé que es peor.
En definitiva, el desconcierto del que queríamos hablar, viene del poco interés o quizás de la poca interacción con el público actual.
Se le dan muchas razones a tal desinterés.
Los momentos económicos actuales y los problemas que conllevan, son las razones más asistidas para dar una explicación a la situación.
Pero seamos sinceros, aunque todo esto es parte de la verdad, el problema es más preocupante todavía que lo anterior.
Hemos creado o quizás nos han creado, una sociedad que ha hecho de la inmediatez una religión y del colectivismo mal entendido un bien supremo. Porqué confundir colectividad con rebaño es muy común hoy en día.
Es curioso que la gente se hacine para ver cualquier exposición de Arte, incluso a veces con calidad, no lo niego, simplemente, porqué se ha publicitado en los medios de comunicación y en cambio sea incapaz de volver al mismo lugar en su vida, a menos claro está, que se lo vuelvan a “aconsejar” con cualquier otra cosa.
Y la inmediatez, que podemos decir de ella. Mientras se requiere tener un móvil de última generación, un smartphone con el que podamos ser abducidos cerebralmente por multitud de tonterías e informaciones manipuladas, poseer en cambio, algo único, personal e irrepetible, adquirido con el corazón… eterno…Una obra de Arte, es algo impensable.
Véase la razón que aducen los grandes “gurus” de hoy en día.
“Puedes tener cualquier pieza, de cualquier autor, en tu pantalla, con la ventaja de poder cambiarla en cuanto quieras”.
Vaya gilipollez supina, vaya manera de denostar todo el progreso de nuestro cerebro desde el “australopitecos”. Que forma de no entender absolutamente nada de la sensibilidad; del bendito irraciocinio al que conduce la individualidad de las mentes libres.
Seamos claros amén de sinceros, esta sociedad que se está creando, es lo más parecido a una espléndida película dela serie “B” de los años sesenta, “Ladrones de cerebros” creo que se titulaba, donde los protagonistas son la gente que rehúsa la formación y el esfuerzo. Que se queja de quienes les gobiernan y son ellos mismos quienes los han situado donde están. De la gente que hasta hace muy poco, creyó que todo el monte era orégano y que cualquiera podía realizar un proyecto sin la más mínima idea de cómo llevarlo a cabo. De la consecución de ganancia sin esfuerzo y del abandono sistemático de la economía productiva y que por tal razón, retroalimentaba todo el sistema.
En fin, lo más claro es admitir que el nivel educativo o cultural en un mundo que ha renegado de las ideas, es en general, siempre hablando en general (por suerte)…, más bajo que en cualquier periodo de los últimos 100 años… O más.
Por eso, el Arte, las Artes… se han quedado en la higuera……





Me ha encantado.
Te felicito, pero habrá que buscar un medio o camino, para que más gente se de cuenta del engaño, o decida adquirir algo de mayor valor.
Saludos
Fue el editor Jason Epstein quien dijo “. Las nueva teconologias cambian el mundo, pero no borran el pasado ni alteran el genoma humano”
Las sociedades cambian, i si, las manera de “consumir” arte, también. Y eso pasa porque los distirbuidores se adapten a las nuevas circumstàncias, pero a mi me parece que hay algo que no puede cambiar, la selección de la obra por la que apostamos, la manera de hacerla llegar al público, el apoyo que se ofrece a los autores… todo esto y más sólo podemos hacerlo personas con emociones, por más que las tecnologías cambien el mundo. Lo mismo ocurre a la hora de ver, disfrutar y comunicarse con el arte, no hay cachivache tecnológico que pueda hacerlo por nosotros.
Habrá que seguir siendo fiel a nuestro criterio, rápidos y hábiles para adaptarnos a los cambios que la tecnologia impone y ayudar en lo posible a que el público redescubra que nada puede competir a la hora de vivir la experiencia vital de estar delante de una obra de arte.
Creo que debemos ser hábiles y rápdos El público está, con nuevas inquietudes si, pero está. Fieles a pero ha cambiado sus Sigamos una linia, las sociedades reaprendemos a mirar y esperemos a que la sociedad reaprendramos a mirar y a discernir
Ejem… el último fragmento no cuenta… veis, las nuevas teconologias son muy útiles para esto, el feedback, pero en muchos aspectos absurdas, no puedo volver a modificar un texto que acabo de escribir!
Muchas gracias por el comentario y lo que intentamos es eso. LLegar a la gente a la que todavía le puede interesar la belleza