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Archivo para abril, 2011

El Louvre acoge la exposición “Rembrandt y la figura de Cristo”

Jueves, abril 28th, 2011

La figura de Jesús era para el pintor holandés Rembrandt una constante en su temática. Se servía de la Biblia, de fuentes orientales y de un ambiente religioso caldeado en media Europa desde el triunfo reformista en Alemania y en las provincias del Norte de Flandes. Cuando el artista tenía 23 años afronta la figura de Cristo recurriendo a la luz de la vela, para marcar su silueta de perfil; y a los 25 años pintó su “Cristo sobre la cruz” (1631), a Jesús en su larga agonía, sufriendo la tortura. Retrato, expuesto en la muestra, que inspiró posteriormente a otros artistas holandeses como Jan Lievens y Jacob Backer, cuyos cuadros flanquean en la muestra la obra de Rembrandt.

Porque en esta exposición organizada con el Museo de Filadelfia y el Instituto de Arte de Detroit, Estados Unidos, comisariada por Blaise Ducos y Lloyd De Witt, los ‘Cristos’ de Rembrandt aparecen junto a trabajos de maestros que le precedieron, grabados de Alberto Durero, Lucas de Leyde, Hendrick Golzius o Andrea Mantegna, y otros autores posteriores en esta escenificación donde se encuentran cuadros sobre Jesús que se conservan en museos y colecciones de Europa y América, de ellos cinco versiones sobre el mismo tema realizadas por Rembrandt a lo largo de un cuarto de siglo de actividad.

“Jesús en casa de Lázaro”, con María inactiva y su hermana Marta empeñada en una labor para la que requiere el apoyo de su hermana; en la “Cena de Emaús”; “Retrato de Efreín Bueno”, “La estampa de los cien florines” o en la serie “Cabeza de Cristo” que se constituye en el epicentro de este conjunto. Un tema trascendente; un pintor del mayor rango, con sus orígenes y su magisterio en la exposición “Rembrandt y la figura de Cristo”, itinerante que después de pasar por París se mostrará en Filadelfia y en Detroit. Ahora, en su arranque en el Museo del Louvre, hasta el 18 de julio de 2011.

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Granada presume de arte contemporáneo

Martes, abril 26th, 2011

 Hasta el 4 de septiembre, el Museo de Bellas Artes de Granada acoge la exposición Rutas del arte contemporáneo, una muestra que exhibe una selección de sus fondos que, por falta de espacio, quedaron fuera de la exposición permanente del Museo, completando así los que habitualmente están a la vista.

De esta forma, la institución quiere ampliar la visión de los fondos fechados a partir del siglo XX en adelante a través de una selección de obras que ilustra los caminos recorridos por el arte en esta centuria y la desigual asimilación de las vanguardias en una ciudad, Granada, alejada de los principales centros generadores de nuevos planteamientos artísticos.

Entre las obras de la exposición, la mayoría de autores son granadinos o formados en Granada. Se parte de la actividad cultural emanada, a principios del siglo XX, de la tertulia del “Rinconcillo”, protagonizada por artistas como Manuel Ángeles Ortiz o Ismael González de la Serna. A partir de este germen, otras generaciones de artistas granadinos posteriores se apegaron a la vanguardia de manera más o menos plena acudiendo al mismo epicentro, tal y como hizo José Guerrero en Nueva York, o, de manera mucho más personal y autóctona, Manuel Rivera o Miguel Rodríguez-Acosta Calström.

Asimilación tangencial

Otros artistas granadinos asumieron de manera tangencial los avances de estos epicentros artísticos, discurriendo por terrenos menos arriesgados y próximos a un arte más académico, tales como Manuel Maldonado.

Interesa observar en la exposición la contraposición de las obras y estilos de cada uno de esos artistas, para notar la diferencia de asimilación que existe entre aquellos que marcharon a conocer directamente lo avanzado y otros que quedaron para trabajar según sus esquemas, pero que de alguna u otra manera recibirían la influencia lejana de los avances vanguardistas. Se muestran así obras de artistas como Antonio Moscoso, Hernández Quero y, el mucho más reciente, Juan Vida.

El recorrido propuesto está estructurado en varios ámbitos temáticos que sugieren y apuntan los recorridos estilísticos y evolutivos de los artistas: bodegón, paisaje, proceso de simplificación hasta la abstracción, así como la plasmación de la mujer o la musa. 

Granada. Rutas del arte contemporáneo. Museo de Bellas Artes de Granada. 

Hasta el 4 de septiembre de 2011.

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Articulo sobre Pablo Maeso

Lunes, abril 18th, 2011

La Revista del Vallès publica un articulo sobre la exposición de Pablo Maeso en la Galería.

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Miró en la Tate Modern de Londres

Viernes, abril 15th, 2011

La Tate Modern de Londres acoge desde hoy The Ladder of Escape (La Escalera de la Evasión), la retrospectiva más importante de Joan Miró (1893-1983) celebrada en los últimos 50 años. La muestra incluye 161 óleos, trabajos sobre papel y esculturas del gran artista español procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo.

Además de documentar la sorprendente amplitud de la producción artística de Miró, la muestra explora el contexto de su trabajo con respecto a su compromiso político y a la influencia de su cultura catalana, de la Guerra Civil y de la dictadura franquista. Más en concreto, y centrándose en su compromiso político, examina la naturaleza inquieta y radical de su obra. Obras que reflejan una ferocidad apasionada propia de la incertidumbre política que le rodeó durante gran parte de la época que le tocó vivir. 

Londres, Barcelona y Washington 

En La Escalera de la Evasión –la escalera que da título a la muestra es recurrente en las imágenes creadas por Joan Miró– se incluyen primeros trabajos inspirados en su tierra y también se explorará su respuesta ante la Guerra Civil y la caída de Francia bajo la bota nazi, entre 1935 y 1941, al tiempo que sobre la euforia que le provocó el declive y defunción de la dictadura de Franco entre 1968 y 1975.

Después de Londres, The Ladder of Escape viajará a la Fundación Joan Miró de Barcelona, coorganizadora del proyecto, y a la National Gallery of Art de Washington.

Londres. The Ladder of Escape. Tate Modern.

Del 14 de abril al 11 de septiembre de 2011. 

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Obras de la Fundación María José Jove en el Museo Lázaro Galdiano

Lunes, abril 11th, 2011

Las salas del Museo Lázaro Galdiano acogen la exposición titulada “¿Qué hace esto aquí?. Arte contemporáneo de la Fundación María José Jove en el Museo Lázaro Galdiano”. Se trata de una selección de obras de artistas de primera línea de arte contemporáneo español y europeo, procedentes de la colección de la Fundación María José Jove de A Coruña, que se presentan en diálogo directo con las obras clásicas que en su día coleccionó José Lázaro Galdiano.

El contraste de obras de tan distinta naturaleza pretende provocar en el visitante una variedad de experiencias plásticas, visuales e intelectuales. Contemplar juntos a Picasso y a Zurbarán puede ser una experiencia visual pero también una invitación a reflexionar acerca de la estética en sí misma, la Historia del Arte y todos los acontecimientos que han sucedido en esos siglos que median entre las obras.

Se propone también un segundo tema para la reflexión, el importante papel que el coleccionismo privado ha tenido en la protección y conservación del patrimonio especialmente a partir del siglo XIX. En este sentido se muestran las obras de dos coleccionistas paradigmáticos: José Lázaro Galdiano que entendió el coleccionismo como parte de su búsqueda de la identidad española y como parte de una misión educativa para con sus contemporáneos y Manuel Jove, que entiende el coleccionismo como medio de apertura de nuevos horizontes formativos para sus conciudadanos.

Se han seleccionado un conjunto de piezas de la Colección Fundación María José Jove de artistas contemporáneos plenamente consagrados y cuyas obras son muy significativas en los movimientos artísticos del siglo XX. Así, por ejemplo, se pueden contemplar obras como un bodegón cubista de 1922 y una “Modelo en el taller” de los años 60, de Pablo Picasso; o una espléndida tela de los años 40, de Joan Miró; también de Francisco Leiro, Antonio Saura, Tino Grandío, Salvador Dalí, Manolo Millares, Miquel Barceló, Eduardo Chillida o Manolo Valdés, entre otros.

La exposición “¿Qué hace esto aquí?. Arte contemporáneo de la Fundación María José Jove en el Museo Lázaro Galdiano” se puede visitar del 7 de abril al 20 de junio de 2011.

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La huella de Courbet en la pintura española

Viernes, abril 8th, 2011

El MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona) inaugura hoy la exposición Realismo(s). La huella de Courbet, una muestra que pretende un doble objetivo: por una parte, presentar por primera vez en España algunas de las producciones más relevantes de Gustave Courbet (1819-1877); y, por otra, evidenciar la contribución de Ramon Martí i Alsina (1826-1894) tanto en la evolución de la pintura catalana de la segunda mitad del siglo XIX como en su papel protagonista como introductor del movimiento realista en la escena artística española.

La renovación que llevaron a cabo Martí i Alsina y otros pintores habría resultado inimaginable sin el contacto y la estimulante influencia que supuso el conocimiento directo de la obra de Courbet. De aquí que resulte imprescindible en esta exposición la presencia de una selección muy representativa de algunas de las realizaciones del pintor francés para contextualizar el movimiento realista español y, sobre todo, para comprobar la fecunda influencia y la proyección que la obra de Courbet tuvo en el entorno de la pintura española. 

Gran selección

Al mismo tiempo, la exposición –comisariada por Cristina Mendoza, subdirectora de Colecciones del MNAC; Mercè Doñate, jefe de la Colección de Arte Moderno del MNAC; y Francesc Quílez, jefe del Gabinete de Dibujos y Grabados del MNAC– incluirá una escogida selección de pinturas y estampas del siglo XVII destinada a ejemplificar el ascendente que la obra de los grandes maestros barrocos ejerció sobre la pintura realista del siglo XIX.

La última parte del proyecto presentará una selección de obras de Antoni Tàpies, con la intención de mostrar la huella realista en uno de los artistas españoles contemporáneos más internacionales.

La exposición reunirá un conjunto de unas 80 obras, entre pinturas, dibujos, estampas y fotografías, propiedad de diferentes colecciones públicas y privadas europeas y americanas, como el Musée d’Orsay de París, el Musée Fabre de Montpellier, el Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie de Besançon, la National Gallery de Londres, el Museo del Prado y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. A grandes rasgos, el recorrido expositivo incluirá, con ejemplos de gran calidad, algunas de las temáticas cultivadas por los pintores de la época, como el retrato, el autorretrato, el desnudo o las escenas de género.

Barcelona. Realismo(s). La huella de Courbet. MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña). 

Del 8 de abril al 10 de julio de 2011.

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Los retratos de la Belle Époque

Jueves, abril 7th, 2011

La consellera de Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, Trini Miró, han presentado esta mañana en el Centro del Carmen, espacio Cultural y Expositivo de Valencia, la exposición Retratos de la Belle Époque, la primera gran exposición con la que la Generalitat dota de contenidos al Centro tras su reciente rehabilitación.

Miró ha destacado la importancia de la muestra como “una de las más excepcionales de la temporada y una de las más interesantes y bellas de las que han sido vistas en Valencia y posiblemente en nuestro país en los últimos años”.

Tender puentes

Retratos de la Belle Époque realiza un repaso por la historia del arte de finales del XIX y principios del XX a través del retrato, un género pictórico que, además de ser uno de los más relevantes de la época, ofrece claves iconográficas y psicológicas que permiten a los visitantes tender puentes entre la historia de la pintura y la historia cultural y social de la Europa de Entresiglos.

El período que transcurre entre la Guerra Franco-prusiana y la Primera Guerra Mundial se caracteriza por un crecimiento económico sostenido y una significativa agitación política que produjo grandes cambios sociales. El retrato, con una notable demanda comercial, es el género pictórico más representativo de la época. Ilustra el nuevo individualismo del hombre moderno y su interés por la imagen que proyecta en su entorno social.

Desde el punto de vista de la historia del arte es un género que permite explicar los cambios que se producen tanto en las convenciones estilísticas como en las relaciones entre el artista y su público o mercado. Estos cambios dieron lugar a la figura del artista moderno.

A través de tres generaciones de pintores, la exposición aborda distintos aspectos del retrato para reflejar el tránsito desde un estado de ánimo inicial, triunfal y confiado, propio de los primeros años, hasta la aguda inquietud crítica de los retratos expresionistas de los años finales, que cierran el recorrido de la muestra.

30 museos, 11 países, 78 obras

La muestra destaca tanto por las obras como por los artistas representados. Alrededor de 30 museos e instituciones de 11 países diferentes han prestado obras para la muestra. Además, se exhiben piezas de colecciones particulares de Madrid, Barcelona, Londres, Nueva York y Noruega.

Retratos de la Belle Époque reúne 78 obras, en su mayoría nunca expuestas en Valencia (algunas de ellas nunca vistas antes en España), de 42 artistas. En la generación de los precursores, los nacidos en la década de 1830 a 1840, se encuentran Whistler y Boldini; la generación intermedia –la más ampliamente representada–, constituida por artistas nacidos en la década de 1850 a 1860, encontramos a Sargent, Sorolla, Zorn, Munch, Repin, Serov, Vrubel y Toulouse-Lautrec; la de los artistas nacidos entre 1870 y 1880, están Vuillard, Kokoschka, Schiele y Kirchner.

Esta exposición es fruto del convenio de colaboración suscrito entre el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana y la Obra Social “la Caixa”, firmado en septiembre de 2010 para la producción conjunta de esta muestra. 

Se trata de la primera vez que estas dos instituciones aúnan esfuerzos en la coproducción de una exposición al 50%.

 

Nueva secciones, tres generaciones de pintores 

1. Autorretratos. El autorretrato testimonia la importancia de la conciencia subjetiva –raíz del artista moderno– y la voluntad de reafirmar la propia imagen frente al mundo circundante.

2. Retratos de sociedad. La principal fuente de encargos para los pintores era el llamado retrato de sociedad. Estos cuadros, que formalmente se apoyan en el precedente de los “retratos de aparato” de los siglos XVII y XVIII, tenían la finalidad de representar la posición social de los retratados.

3. Temperamento y carácter. Un rasgo característico de la época es el empeño en penetrar en lo esencial de la personalidad del retratado, en mostrar un retrato que reflejara ciertos aspectos de su carácter, como la confianza, la jovialidad, la mundanidad, la sensibilidad o la respetabilidad.

4. Retratos de grupo. Al amparo del naturalismo dominante de la época, pintores y retratados tratan de emular en ocasiones el paradigma del retrato de grupo del siglo XVII, cultivado por pintores como Velázquez o Rembrandt.

5. Ambientes y conversaciones. Como sucede en la literatura, al profundizar en el carácter o personalidad del retratado, la pura descripción física resulta insuficiente. El contexto, la atmósfera del momento en que se pinta aporta una lectura más profunda, que da sentido al retrato y permite vislumbrar el espíritu mismo del retratado.

6. Toulouse-Lautrec centró su interés en captar pictóricamente los gestos y expresiones de los personajes de su tiempo en las noches parisinas que retrataba con afán testimonial, a la manera de la novela naturalista.

7. Retratos al aire libre. Además de reflejar los nuevos estilos de vida, el retrato al aire libre concilia el género con una de las exigencias fundamentales del naturalismo: el apunte del natural que pone en valor la espontaneidad y la inmediatez en la representación del instante en el que se capta al sujeto.

8. El retrato como símbolo. El interés por penetrar en la psicología del retratado o por trazar una evocación atmosférica del sujeto encuentra su prolongación natural en el simbolismo. Frente al positivismo de la representación naturalista, la espiritualidad, la fantasía y el onirismo ofrecían nuevas fórmulas para reflejar en el retrato las inquietudes del espíritu humano.

9. La crisis. En los años previos a la guerra, la amargura y el desánimo, unidos a una visión trágica de la vida, derivaron hacia temáticas de miseria y soledad. En su reacción contra el decadente espíritu positivo, el expresionismo plantea la distorsión emocional –incluso irracional– de la realidad para reivindicar la libertad subjetiva del artista.

 

Valencia. Retratos de la Belle Époque. Centro del Carmen.

Del 5 de abril al 26 de junio de 2011.

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Manet, inventor de lo moderno

Miércoles, abril 6th, 2011

¿Por qué Manet fue moderno? En torno a esta pregunta se articula Manet. Inventor de lo moderno, la nueva gran exposición que a partir de hoy ofrece el Musée D’Orsay de París. Una muestra retrospectiva sobre su vida y obra y el contexto en el que desarrolló su vida profesional y personal. De esta forma, este proyecto pretende explorar el lugar que ocupa Edouard Manet (1832-1883), entre la herencia del romanticismo, el impacto de sus contemporáneos y el flujo mediático de su época.

La modernidad de Manet también viene dada por su trato desafiante –desde el punto de vista artístico– hacia los maestros antiguos, de Fra Angélico a Velázquez, que ahora se puede contemplar en las salas del Musée D’Orsay. Aunque siempre se ha entendido la modernidad como ruptura u oposición a lo tradicional, esta exposición trata de hacer ver cómo la modernidad, y más en concreto en el caso de Manet, también es un asunto de afiliación, de una u otra forma, con el pasado.

El recorrido se detiene en la enseñanza de Thomas Couture, la impulsión de Baudelaire, la reforma del arte religioso, el imaginario erótico, el arte del fragmento o lo fragmentado, la relación con la pintura femenina (Berthe Morisot, Eva Gonzalès), la tentación mundana, su impresionismo o su complicidad con el Mallarmé más oscuro.

La reconstrucción de la exposición de la “Galerie de la Vie moderne”, organizada en los meses de marzo y abril de 1880 como preámbulo del Salón, se interroga sobre lo que significaba para Manet “crear en República”.

Además, Manet, inventor de lo moderno otorga un lugar privilegiado a la obra tardía, mal conocida y sobre todo mal entendida del artista.

Esta muestra supone el primer gran acercamiento expositivo dedicado a Manet en Francia desde la exposición de 1983 en las Galeries Nationales du Grand Palais.

París. Manet. Inventor de lo moderno. Musée D’Orsay. 

Del 5 de abril al 3 de julio de 2011.

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Hoy El Quatre, Sala d’Art cumple 25 años

Lunes, abril 4th, 2011

Hoy 4 d Abril, nuestra Galería cumple 25 años. Un día como hoy de 1986 habríamos nuestra programación de exposiciones con una muestra individual de Josep Martinez Lozano. Desde entonces y hasta hoy, más de 11.000 obras han pasado por nuestra manos y más de 250 exposiciones han dado muestra de la actividad de la Galería. Ha sido un trabajo realizado con el máximo cariño y que ha dado muestra de la evolución en nuestro pais del arte figurativo en estos años. Desde el impresionismo hasta los nuevos realismos. El próximo 13 de Mayo celebraremos un evento para festejar en cierto modo este aniversario

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El joven Ribera en el Museo del Prado

Viernes, abril 1st, 2011

Alrededor de 30 pinturas realizadas por José de Ribera “El Españoleto” (Játiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652) en Roma, en torno a los años 1610-1616 y durante los primeros años de su actividad en Nápoles, se podrán contemplar en la exposición que prepara el Museo del Prado y que abrirá sus puertas el próximo martes, 5 de abril.

Este nuevo proyecto dará a conocer uno de los sucesos más importantes que han tenido lugar recientemente en relación con un pintor español: la reconstrucción de la actividad de José de Ribera en Roma durante esta época de su vida, hasta hace poco apenas conocida. Los estudiosos han logrado establecer un catálogo de varias docenas de obras, y definir con precisión la aportación del artista al caravaggismo local.

Un episodio destacado de ese proceso fue la adquisición por el Museo del Prado de La resurrección de Lázaro. Para dar a conocer esa actividad temprana del pintor y crear un contexto que permita entender mejor este cuadro, se ha organizado esta exposición que se podrá visitar hasta el 31 de julio del próximo año en las salas de exposiciones temporales de la pinacoteca madrileña.

Hijo de un zapatero

Tal y como explica Nicola Spinosa en la Enciclopedia del Prado, no se posee casi ningún testimonio o prueba documental de la infancia y primera formación artística de José de Ribera. Por algunas fuentes italianas de principios del siglo XVII se sabe que ya estaba activo en Italia en 1611, al servicio del duque Ranuccio Farnesio, y que justamente en la ciudad de Parma se afirmó como pintor de notables dotes, según se desprende de la realización, junto con otras pinturas, de un lienzo con San Martín y el pobre para la iglesia de San Andrés (perdido, pero conocido por un grabado y varias copias antiguas) y por la admiración que Ludovico ­Carracci manifestó hacia el artista.

Por consiguiente, es probable su traslado desde su tierra de origen a Italia ya antes de 1610, en un viaje que lo llevó primero a Nápoles, capital meridional del virreinato español, luego a Roma, y desde allí, y al servicio de los Farnesio, hasta Parma; o bien que le hizo llegar primero a Génova, y desde esta ciudad, siguiendo un itinerario de estudio por Lombardía, que por aquel entonces se hallaba bajo la tutela de Madrid, hasta la ciudad emiliana, donde pudo estudiar obras de Correggio, Parmigianino y el propio Tiziano que pertenecían a las colecciones farnesinas.

De Roma a Nápoles

No obstante, ya en 1613, según datos documentales, aparece instalado establemente en Roma, con casa en Via Margutta compartida con su hermano Juan, también pintor, y relacionado con la Academia de San Lucas, lo que le permitía estar en estrecha relación con los numerosos artistas, procedentes, por lo general, de Francia y los Países Bajos, comprometidos entonces en la recuperación y desarrollo de los usos lumínicos de Caravaggio en clave de vigoroso naturalismo.

Algunas de sus primeras composiciones confirman esta juvenil adhesión a los aspectos del caravaggismo más intenso y de mayor impronta realista, señala­das en parte por el biógrafo Giulio Mancini en 1620, como la ­representación del Martirio de san Lorenzo (conocido a través de varias réplicas de dudosa autografía y de copias antiguas), el Entierro de Cristo (quizá identificable con la versión del Musée du Louvre), Los cinco sentidos y algunos Filósofos (Museos de Hartford, Pasadena, México DF y colecciones particulares de Madrid y Montecarlo).

En 1616, después de ser nombrado académico de San Lucas, se trasladó definitivamente a Nápoles, quizá en el séquito del virrey, el conde de Osuna. Allí se casó, en septiembre, con Caterina Azzolino, hija del pintor y marchante Giovan ­Bernardo Azzolino, y empezó a recibir importantes encargos, no solo del propio virrey y otros nobles españoles, sino también de ilustres comitentes y coleccionistas italianos, y también extranjeros. 

Madrid. El joven Ribera. Museo Nacional del Prado. 

Del 5 de abril al 31 de julio de 2011.


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