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Archivo para junio, 2010

Ghirlandaio hasta las 23.00

Miércoles, junio 30th, 2010

La exposición Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia, inaugurada el pasado 23 de abril en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, podrá disfrutarse hasta las once de la noche (el último pase será a las 22.15) de martes a sábado, gracias al programa Las Noches del Museo, que cada verano organiza esta institución.

Un recorrido por el arte florentino del Quattrocento que tiene como punto de partida uno de los iconos de su colección permanente: el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni pintado por Domenico Ghirlandaio entre 1489 y 1490.

Siglo XV florentino

En torno a esta obra maestra indiscutible del arte florentino, la muestra reúne un espectacular conjunto de 60 obras, tanto pinturas como esculturas, dibujos, manuscritos iluminados, medallas y objetos diversos, para ilustrar tres ámbitos fundamentales del arte y la cultura en la Florencia de finales del siglo XV: el género del retrato, el tema del amor y el matrimonio, y la iconografía religiosa.

La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. Más de 500 años después, la tabla nos sirve ahora para abrir una ventana a la civilización florentina del primer Renacimiento; un viaje en el tiempo para conocer con más detalle cómo era la vida en la Florencia del siglo XV, las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica, etc.

Lo sublime nacido de la tragedia

 La pintura del Thyssen es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros días del que se conoce su ubicación original. Además, en él se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven dama, entre ellos la historia de su boda.

En 1486 Giovanna, nacida en 1468 en una de las familias más importantes de la ciudad, contrajo matrimonio con Lorenzo, otro jovencísimo noble de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici. El enlace se celebró por todo lo alto, augurando una vida llena de fasto y de felicidad que, sin embargo, se vería prematuramente rota tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo.

El joven viudo encargó entonces a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Domenico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar para siempre la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior: “ARS VTINAM MORES / ANIMVMQVE EFFINGERE / POSSES PVLCHRIOR IN TER / RIS NVLLA TABELLA FORET”; “¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu! En toda la tierra no se encontraría un cuadro más hermoso”.

Así reza el “cartellino” que Ghirlandaio pintó en el propio retrato; una variación del final de un epigrama del poeta Marcial que alude, en primer lugar, a las virtudes que poseyó Giovanna durante su vida, que apenas pueden plasmarse en imágenes y, en segundo lugar, ensalza el arte de la pintura, algo así como “mirad de lo que es capaz la pintura”.

Lugar de honor en palacio

No cabe duda de que el encargo de los Tornabuoni, a quien le unía un vínculo muy especial, llevó a Ghirlandaio a sacar lo mejor de sí mismo. Gracias al magnífico estado de conservación de la tabla, su contemplación permite apreciar el gran esmero con el que fue ejecutada: el rostro, las manos, la ropa y los objetos que rodean a Giovanna están pintados con enorme belleza y delicadeza.

La obra pasaría a ocupar un lugar de honor en uno de los aposentos más importantes de Lorenzo Tornabuoni en el palazzo de la familia, uno de los más suntuosos de Florencia junto al de los Médicis. Concretamente, la tabla estaba colocada en un ancho marco dorado en la “chamera del palco d’oro”, decorada con techo y otros objetos dorados también y próxima a la “chamera di Lorenzo, bella”, la habitación privada del joven.

El Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni es, sin duda, uno de los mejores ejemplos que se conservan de retrato femenino, género que tuvo un importante auge en la Florencia de finales del siglo XV. La representación de la figura en riguroso perfil sigue un modelo arcaico, basado en ejemplos de la Antigüedad clásica y en la medallística, y responde a una voluntad evidente de idealización y dignificación del personaje representado; a ello contribuye también el tratamiento lineal de la figura y de la composición, el estilizado cuello o las inexpresivas y perfectas facciones de la retratada, todo ello acorde con el carácter póstumo del cuadro y con las características del encargo.

Más realista y próximo al espectador

Aunque existen numerosos ejemplos de retratos del Quattrocento realizados según este modelo, su uso ya no era tan frecuente en la fecha en la que fue realizada la tabla, siendo el retrato de medio perfil o tres cuartos, de influencia flamenca, el que triunfa principalmente entre la alta sociedad del momento. La exposición reúne un significativo conjunto de obras que muestran ambos modelos: Retrato de una mujer de perfil (c.1475) de Piero del Pollaiuolo, procedente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o Perfil de una mujer de Sandro Botticelli, cedido por la Galleria Palatina (Palazzo Pitti) de Florencia, corresponden al tipo idealizado y arcaico, mientras que Retrato de una mujer (c.1485) de Ghirlandaio y taller, conservado en el Lindenau Museum de Altenburg, es un magnífico ejemplo del segundo, más realista y próximo al espectador.

Son pocos los retratos atribuidos con certeza a Ghirlandaio, muchos de los que conocemos se consideran obras de su taller o de alguno de sus ayudantes. Algunas de estas tablas pueden verse también en la exposición y son objeto de un estudio detallado. En este sentido, es fundamental conocer cómo funcionaba su taller, convertido pronto en el pintor de la burguesía florentina, y cómo era en la práctica el trabajo con sus colaboradores, entre ellos, su hermano David, Sebastiano Mainardi, Francesco Granacci e, incluso, el joven Miguel Ángel.

En la década de los ochenta, Ghirlandaio se dedicaba principalmente a pintar frescos en capillas de iglesias, por lo que parece que no disponía de un taller como tal, puesto que trabajaba básicamente in situ. Sólo en 1490 es posible localizar el taller de los hermanos Ghirlandaio, ubicado en un local junto al Palazzo Tornabuoni. Existen un gran número de retratos innovadores en cuanto a composición y estilo surgidos de su taller: innovaciones en cuanto a la relación entre figura y fondo, en la presencia de influencias de los pintores flamencos o en la manera en que se implica al espectador en la representación; todos ellos brotaron sin duda de la mente del maestro, cuya principal labor sería la concepción de la obra, mientras que la ejecución corría, a menudo, a cargo de sus ayudantes.

La boda del siglo

Ningún enlace matrimonial florentino de finales del siglo XV está mejor documentado que el de Giovanna degli Albizzi y Lorenzo Tornabuoni. Su boda fue tan esplendorosa que todavía se escribía sobre ella un siglo más tarde, y son muchas las obras de arte importantes directamente relacionadas con esta ceremonia, como los frescos encargados a Botticelli con motivo del enlace para la casa de campo de la familia. Sin duda, las adquisiciones artísticas más valiosas fueron las que se hicieron para decorar y amueblar la estancia de Lorenzo, centro simbólico de su nuevo hogar.

Todavía se conservan las obras para la “chamera di Lorenzo, bella” del Palacio Tornabuoni, la mayoría de ellos en un excepcional estado de conservación. Cuatro de estas obras se reúnen ahora por primera vez desde hace 500 años en esta exposición, incluido el magnífico tondo de la Adoración de los Reyes, una obra maestra de Ghirlandaio y préstamo excepcional de la Gallería degli Uffizi de Florencia. Es, sin duda, una ocasión única de contemplarlas juntas, y reunidas también con otros cuadros y objetos diversos que ilustran el contexto del enlace. Una fascinante sucesión de imágenes de temática diversa, no religiosa, que proyectan los valores culturales descritos en el poema nupcial que el humanista Naldo Naldi escribió con ocasión de la boda.

Los textos y las obras de arte relacionados con este enlace permiten además conocer la cultura de la élite florentina y los criterios imperantes sobre temas como el amor, la belleza o la fidelidad. Permiten, asimismo, mostrar un amplio panorama de las tradiciones y de los valores e ideales sociales, o el gusto por el ornato y el sentido de refinamiento de la alta sociedad florentina del siglo XV.

Una vida bien documentada

No sólo conocemos los detalles de su enlace matrimonial, toda la corta pero intensa vida de Giovanna está perfectamente documentada a través de diferentes fuentes, entre ellas, los Ricordi de Maso di Luca, el padre de la novia; una especie de diario descubierto recientemente e incluido en la exposición, que nos da idea de cómo era la vida cotidiana de la familia. También sus libros de caja, con anotaciones de los movimientos de dinero y bienes, por ejemplo con motivo de los esponsales, ofrecen detallada información de su día a día.

Para una joven aristócrata, Lorenzo Tornabuoni, noble, culto y elegante, hijo único de Giovanni di Francesco Tornabuoni y Francesca di Luca Pitti, era el mejor partido posible. El padre, que había acumulado grandes riquezas como responsable de la banca Médicis en Roma, fue también un importante mecenas; fue él quien encargó a Domenico Ghirlandaio la decoración de la Capella Maggiore de Santa Maria Novella. Su hermana Lucrezia había contraído matrimonio con Piero di Cosimo de Médicis, estrechando de este modo los lazos con la familia más influyente de la ciudad.

Los festejos con motivo de la boda se prolongaron durante tres días, del 3 al 5 de septiembre de 1486. Conocemos todos los detalles de las celebraciones, desde cómo iba vestida la novia o la dote que aportó Giovanna al matrimonio –como un libro de horas iluminado similar al representado en su retrato–, prendas de vestir, joyas, artículos de tocador…, hasta los distintos festejos, banquetes, bailes y torneos que tuvieron lugar durante esos días.

De la alegría a la pena en solo un año

El 11 de octubre del año siguiente nacería su primer hijo, Giovannino, nombre escogido en honor al padre de Lorenzo, quien haría adaptar inmediatamente el programa iconográfico de la Capilla Mayor de Santa María Novella para incluir la escena del bautismo de san Juan, otorgando así una dimensión religiosa a los sentimientos de alegría y agradecimiento por el nacimiento de su nieto.

Cuando se encontraban esperando su segundo hijo tuvo lugar el repentino fallecimiento de Giovanna; no se conoce la fecha exacta, pero sí la de su entierro en Santa María Novella, el 7 de octubre de 1488. La efigie de Giovanna, de tamaño algo mayor del natural, incluida por Ghirlandaio en la escena de la Visitación de sus famosos frescos, alude a la idea de esperanza de vida eterna pues, según el dogma cristiano, el encuentro entre la Virgen María y santa Isabel encierra la promesa de la futura redención.

El pequeño libro de horas representado en la parte derecha del retrato de Giovanna es el tipo de libro que le regalaría su padre cuando dejó el hogar para ir a vivir al de la familia de su marido. Era un devocionario que se leía cada día en las horas que se consagraban a la oración y a la meditación. En Florencia, la mayoría de los libros destinados a los laicos, como es el caso, estaban lujosamente ilustrados para poner de manifiesto la religiosidad de sus dueños. La iconografía religiosa desempeñó un papel primordial en la vida de los comerciantes florentinos. En las “cámaras” de casi todas las mansiones, tanto en los palacios urbanos como en sus casas de campo, había imágenes religiosas que señalaban y expresaban la religiosidad de la familia, al tiempo que invocaban la protección para sus miembros. El arte religioso, tanto en las iglesias como en el ámbito privado, potenciaba la vida espiritual, representando de forma visual los momentos cruciales de la historia del cristianismo.

Libros de oración iluminados y pinturas

En este capítulo, la exposición reúne un conjunto de obras que ayudan al visitante a conocer la relación entre los libros de oración iluminados y las pinturas, entre las tablas devocionales y los retablos de altar. El detallado inventario de bienes de la familia Tornabuoni realizado en 1497 ofrece una precisa aproximación al conjunto de piezas de arte religioso que decoraban las residencias de la élite florentina. Es posible recrear los tipos de objetos y los temas representados, y por lo tanto sus gustos y sus devociones particulares; así, en el caso de los Tornabuoni, parece que tenían predilección por los temas asociados a la Virgen.

Conocemos, además, los motivos seleccionados para cada una de las habitaciones de las distintas residencias familiares: La Adoración de los Reyes para la camera de Lorenzo, La Anunciación para la habitación del pequeño Giovannino, un Descendimiento de la cruz en la capilla del Palacio, una Virgen de mármol policromado, un Redentor, una pintura de María Magdalena y una tabla de san Francisco en las habitaciones de Giovanni Tornabuoni, y así sucesivamente.

De entre las obras escogidas para ilustrar este recorrido por los motivos decorativos y las devociones particulares de una de las familias más ricas de la Florencia del siglo XV destacan algunas piezas, como la magnífica Virgen con el Niño de Ghirlandaio cedida por la National Gallery de Washington, La Anunciación de Filippino Lippi procedente del Museo del Ermitage de San Petersburgo, La Natividad con la Anunciación a los pastores del taller de Ghirlandaio del Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, La Lamentación sobre Cristo muerto de Cosimo Rosselli prestado por el Philadelphia Museum of Art, el San Jerónimo penitente de Piero di Cosimo del Museo Horne de Florencia, un relieve en mármol de La Virgen con el Niño y dos ángeles de Antonio Rossellino del Kunsthistorisches Museum de Viena, otra tabla de La Virgen y el Niño de Filippo Lippi cedida por la Fondazione Magnani Rocca de Parma, o la María Magdalena Penitente adorando la Cruz en un paisaje rocoso de Filippino Lippi y procedente de una colección privada de Nueva York.

Y por último, estudio en profundidad

La última sala de la exposición está dedicada a mostrar el proceso y resultados del minucioso estudio al que ha sido sometido el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni por parte del equipo de restauración del Museo, acometido a raíz de este proyecto y como complemento perfecto a su discurso, con el fin de arrojar más luz sobre esta obra maestra del arte renacentista, desentrañar algunos de los enigmas que esconde, y conocer mejor los detalles técnicos y la manera de trabajar de uno de los grandes pintores del Renacimiento.

Este espacio se convierte en un eventual gabinete técnico donde el público puede descubrir cómo fue el proceso creativo del cuadro, cómo fue concebido, esbozado, retocado y, por último, magistralmente terminado por la experta mano de Ghirlandaio. Una forma diferente y apasionante de aproximarse a esta joya de la colección Thyssen-Bornemisza, cuyos resultados se incluyen también en el catálogo de la exposición, en su página web y son objeto de una publicación monográfica.

Gert Jan van der Sman habla del Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni“Ghirlandaio explotó plenamente el potencial pictórico de la pintura sobre tabla en su retrato. La materia se aplica cuidadosamente en finas capas. El rostro está modelado con gran sutileza, con muy pequeñas cantidades de pigmento rojo para dar color a las mejillas de Giovanna y para resaltar sus labios. Los dorados bucles rubios de su cabello están representados con precisión caligráfica, con la punta del pincel. Ghirlandaio crea una profusión de efectos de textura, línea, luz y color en los contornos definidos con precisión del busto y la cabeza de Giovanna. Sin embargo, este virtuosismo en la utilización de los medios artísticos siempre está subordinado a la intención de expresar la gracia de Giovanna y de captar su dignidad. La pintura es pues un adecuado tributo a la incomparable esposa de Lorenzo Tornabuoni, como a veces se la llama”.

 

Madrid. Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia. Museo Thyssen-Bornemisza.

Del 23 de junio al 10 de octubre de 2010.

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Últimos días para admirar las Tanagras del Louvre

Martes, junio 29th, 2010

El próximo 7 de julio concluye en el Centro Cultural Bancaja de Valencia la exposición Tanagras. Figuras para la vida y la eternidad. Colección del Museo del Louvre, una amplia muestra dedicada al arte de la terracota en la antigua Grecia y que centra su mirada en las estatuillas conocidas como Tanagras.

La exposición está integrada por aproximadamente 210 figuras procedentes del Museo del Louvre, que cuenta con una de las colecciones más completas del mundo.

La selección de piezas mostrada en Valencia destaca no sólo por su valor cultural y artístico sino también por la posibilidad que abre al visitante de conocer usos y costumbres de la vida cotidiana en la época de la Grecia clásica.

El descubrimiento

Estas estatuillas griegas de terracota policromada deben su nombre de Tanagras al lugar donde se descubrieron de manera fortuita durante el invierno de 1870-71, cuando fueron halladas por unos campesinos en los campos y colinas que rodean el actual emplazamiento arqueológico de Grimadha, en Beocia, región al norte de Atenas.

Las estatuillas de terracota, y el arte de Beocia en particular, eran ya conocidos en esa época, pero estas representaciones se distinguían por su calidad en la escultura, su gracia y sobre todo por su aspecto tan familiar para la sociedad de finales del siglo XIX, entre la que pronto triunfaron.

Las Tanagras se convirtieron de este modo en el símbolo de una nueva antigüedad que mostraba, a través del perfil de sus mujeres, jóvenes y niños, la cotidianidad de la vida. Todos los grandes museos europeos y coleccionistas empezaron a disputarse estas piezas.

Rápido hechizo

Desde su aparición, las Tanagras se benefician de una publicidad considerable, en especial en la Exposición Universal de París de 1878. Las figuritas se convirtieron en objeto de deseo de los coleccionistas burgueses, quienes se sentían hechizados por la delicadeza de las obras.

Los marchantes atenienses monopolizaron rápidamente el mercado, estableciéndose como únicos intermediarios entre los campesinos de la región y los posibles compradores, e incluso patrocinando algunas exposiciones. El entusiasmo por las Tanagras conlleva, desde 1880, la multiplicación de los participantes en el negocio. En medio de esta fuerte competencia por la adquisición de las Tanagras, el Louvre se convirtió en el primer museo europeo en adquirir estas piezas en 1872.

Lazos de colaboración

La muestra está comisariada por Violaine Jeammet, conservadora jefe del Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Louvre, y ocupará las dos salas de exposiciones del centro cultural valenciano.

Con esta exposición, la Obra Social de Bancaja consolida su colaboración con el Louvre, iniciada en el año 2008 con la muestra Tres Imperios del Islam. Estambul, Isfahán, Delhi, que permitió exponer en Valencia fondos de arte islámico de la pinacoteca francesa.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo de 300 páginas que analiza tanto la vertiente histórica como la artística de estas figuras de terracota. Sus artículos incorporan los últimos descubrimientos científicos alrededor de las Tanagras y los más recientes descubrimientos.

Valencia. Tanagras. Figuras para la vida y la eternidad. Centro Cultural Bancaja.

Hasta el 7 de julio de 2010.

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Los “Caminos del Arte Rupestre”, Itinerario Cultural del Consejo de Europa

Martes, junio 29th, 2010

El Consejo de Europa ha otorgado el prestigioso distintivo de Itinerario Cultural al arte de los primeros habitantes del continente. Más de cien lugares con arte rupestre de España, Portugal, Francia, Italia, Irlanda, Suecia y Noruega, reunidos por la Asociación Internacional Caminos de Arte Rupestre Prehistórico (CARP), han conseguido la citada mención, constituyendo así el mayor itinerario turístico-cultural de la prehistoria europea.

Nombres como Altamira, Niaux, Tito Bustillo, Siega Verde, Foz Côa, Tanum, Alta, Valcamónica, Brú na Boine, La Pileta, La Valltorta o Albarracín se unen en CARP conformando un gran listado de cuevas, abrigos y rocas al aire libre que contienen las imágenes del pensamiento simbólico y del primer arte de nuestra especie. Todos ellos son destinos turístico-culturales de enorme interés, que reciben más de un millón de visitantes cada año.

El Itinerario Cultural del Consejo de Europa “Caminos de Arte Rupestre Prehistórico” incluye la mayor parte del arte rupestre prehistórico visitable en Europa. Estos sitios se concentran geográficamente en regiones del sudoeste de Europa (España, Portugal y Francia) y en determinados puntos de Italia, Irlanda, Suecia o Noruega.

Todos los requisitos

Una delegación técnica de los países asociados en este itinerario cultural acudió en mayo a Estrasburgo (Francia) para la presentación y defensa del proyecto ante el Comité de Orientación. Este órgano ha presentado sus conclusiones al Comité Director de la Cultura del Consejo de Europa, que ha sido quien definitivamente ha resuelto la concesión de la mención Itinerario Cultural.

La creación de una red europea de enclaves rupestres con valores culturales y paisajísticos, turísticos, por tanto, de primer nivel, ha movido a las instituciones promotoras a la puesta en marcha de este itinerario. La asociación permitirá la realización de acciones conjuntas de investigación científica y divulgación, de formación de profesionales y difusión cultural para un turismo sostenible a partir de un patrimonio cultural y natural concreto.

El proyecto cumple todos los requisitos que el Consejo de Europa impone para otorgar el sello de Itinerario Cultural: uso sostenible del arte prehistórico, paisaje cultural y desarrollo rural –más del 95 % del arte rupestre se ubica en el medio rural–, son conceptos esenciales de un proyecto original que marca una nueva etapa en la gestión del más remoto patrimonio artístico de la humanidad.

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¿La primera imagen de los apóstoles?

Viernes, junio 25th, 2010

Un equipo de arqueólogos del Vaticano ha descubierto en las catacumbas romanas de Santa Tecla cuatro frescos que representan a los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan. Las tres últimas se consideran las imágenes más antiguas de estos discípulos de Cristo.

Las catacumbas de Santa Tecla se encuentran en la via Ostiense de Roma, a 500 metros de la basílica San Pablo Extramuros. Los descubrimientos fueron realizados gracias a la tecnología láser, que fue usada por primera vez por los restauradores en un ambiente angosto y extremadamente húmedo para eliminar la gruesa capa de cal que cubría las pinturas.

Hace dos años comenzaron los trabajos de restauración de una sala de las catacumbas que mandó construir una dama de la nobleza romana del siglo IV después de Cristo. Los trabajos pusieron al descubierto un fresco que representaba a san Pablo y otro a san Pedro. Posteriormente salieron a la luz imágenes de Juan y Andrés.

El láser, la clave

Barbara Mizzei, responsable de los trabajos, explicó que la concentración de cal que cubría los rostros de los apóstoles “fue levantada sin tocar la película pictórica” debido a que la humedad permitía al láser “tocar la acumulación calcárea”, que “se transformaba y se vaporizaba, provocando una especie de pequeña explosión que permitía desprenderla”.

Mazzei explicó que “el laser puede ajustarse para quitar colores determinados, en este caso el blanco de la cal, que es el que se retira. Lo hemos usado anteriormente para encontrar colores ocultos, pero su utilidad aquí ha sido excepcional”.

Notable influencia

Los arqueólogos creen que estas imágenes pueden haber influido notablemente en las representaciones posteriores de los seguidores más cercanos de Cristo.  En efecto, “ya conocíamos imágenes tempranas de Pedro y Pablo en otras pinturas, pero todas las imágenes conocidas de Andrés y Juan eran de mediados del siglo V”, dijo la experta, que destacó que “el rostro juvenil de Juan es normal; en cambio, es el retrato de Andrés más joven que he visto, muy distinto del hombre mayor con pelo y barba gris que vemos en la pintura medieval”.

El descubrimiento fue presentado oficialmente ayer en una rueda de prensa presidida por el presidente de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra y del Pontificio Consejo para la Cultura, monseñor Gianfranco Ravasi. Por su parte, monseñor Giovanni Carrú, secretario de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, señaló que estos trabajos “han devuelto tanto a los expertos como a los visitadores un patrimonio iconográfico muy importante para reconstruir la historia de la comunidad cristiana de Roma, que, con las pinturas que decoran sus cementerios, expresan su cultura, su civilización y su fe”.

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El cosmos de la vanguardia rusa llega a Santander

Lunes, junio 21st, 2010

Antes de que la era espacial comenzara con el lanzamiento del Sputnik en 1957, el sueño ya se había hecho realidad a través de las ideas de artistas visionarios. 

Kandinsky, Malévich, Tattlin y otros representantes de la vanguardia rusa se inspiraron en la búsqueda de otros mundos y en el cosmos, por lo que sus obras, ya en las primeras décadas del siglo XX, reflejaban, con sus vocabularios abstractos, el vuelo de los primeros aviones y los primeros experimentos espaciales que tendrían lugar años después.




Un buen número de estas obras han sido reunidas en la exposición El cosmos de la vanguardia rusa: Arte y Exploración espacial, 1900-1930, que analizará la estrecha relación entre el arte y la ciencia rusa antes y después de la Revolución de Octubre de 1917. 

Esta muestra ha sido organizada íntegramente por la Fundación Botín, que la mostrará en su sala de Santander desde el próximo jueves, 24 de junio, y hasta el 19 de septiembre de 2010.



Una nueva era

Cuando los soviéticos, adelantándose a los estadounidenses, lanzaron el Sputnik, en las obras de sus grandes artistas, años antes, ya se adivinaba esa nueva era. 

Imágenes de 1920 de Ivan Kudriashev y Mikhail Plaksin evocan espectros de gases, su liberación y su combustión. Malevich representa también la sensación de vuelo en sus pinturas abstractas mientras que los poetas describían horizontes ocultos y atmósferas enrarecidas.

A veces los artistas perseguían incluso realizar/desempeñar profesiones en paralelo, como el arquitecto Georgii Krutikov que diseñó ciudades voladoras o el pintor Nikritin, imaginando zeppelines y ovnis.

 La exposición reunirá obras de los artistas rusos más significativos y relevantes que trabajaron en la época anterior y posterior a la Revolución, como Kandinsky o Malévich, y pondrá de relieve la relación entre sus creaciones y la investigación astrofísica y cosmonáutica de principios del siglo XX en Rusia.

Planos y modelos originales

Además de obras maestras de la pintura o del dibujo, fotografías y posters originales de época, la muestra incluirá planos y modelos originales de las primeras maquetas de cohetes y aviones procedentes de veinte colecciones extranjeras.



La exposición cuenta con la aportación del State Museum of Contemporary Art-Costakis Collection de Tesalónica (Grecia) y de la Aliki Costakis Private Collection de Atenas (Grecia). Además de préstamos de las instituciones rusas más importantes, incluirá piezas del Centro Georges Pompidou de París, el Muzeum Sztuki Lodz de Polonia, el Museu Te Papa de Nueva Zelanda o la Galeria Lorenzelli de Milán.

Como complemento de la exposición se ha editado un completo catálogo en español e inglés en el que, además de la reproducción fotográfica y catalogación de las obras presentes en la exposición, se incluyen seis textos de importantes especialistas que ofrecerán un enriquecedor panorama del arte y las exploraciones espaciales en la Rusia de principios del siglo XX, además de una bibliografía especializada.

La percepción sobre el espacioMás de un centenar de obras –pinturas, dibujos, pósters, fotografías de época y primeras ediciones de libros y álbumes– pondrán de relieve en Santander la percepción sobre el espacio que tenían los artistas rusos de los años 1910 y 1920: Kandinsky, Malévich (ambos representados con obras claves para entender la ruptura que supuso la vanguardia rusa de aquellos años, como El Circulo Negro, óleo de 1929 de Kazimir Malevich, y varias Composiciones musicales de W. Kandinsky) o las obras de Aleksandr Rodchenko y Vladímir Tattlin.

Junto a ellos, otros genios menos conocidos en occidente, pero igualmente relevantes para la historia del arte ruso como Pavel Filonov, Petr Foteev, Georgii Krutikov, Mikhail Matiushin o Pavel Mansurov.

La exposición se completa con objetos relacionados con las primeras investigaciones espaciales: el modelo de 1913 de Konstantin Tsiolkovsky, los componentes del aeroplano Letatlin de V. Tatlin (1929-32), las máquinas visionarias de Ari Shternfeld y de Fridrikh Tsander (1924), y una reproducción del Sputnik (1957) realizada para esta ocasión.

 

Santander. El cosmos de la vanguardia rusa: Arte y Exploración espacial, 1900-1930. Fundación Botín.

Del 24 de junio al 19 de septiembre de 2010.

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Turner desembarca en el Prado

Sábado, junio 19th, 2010

El Museo del Prado acogerá desde el próximo martes, 22 de junio, la exposición Turner y los maestros, la primera gran muestra dedicada al pintor británico y a los vínculos que mantuvo con otros artistas de gran relevancia histórica y al original modo en que asimiló su influencia, que podrá visitarse en la pinacoteca madrileña a partir del martes, 22 de junio.

Tras su exitoso paso por Londres y París, esta exposición, organizada por la Tate Britain de Londres en colaboración con la Réunion des Musées Nationaux de Francia, el Musée du Louvre de París y el Museo del Prado, llega a Madrid, donde podrá ser visitada hasta el 19 de septiembre. Se da la circunstancia de que la obra de este gran paisajista es muy poco conocida en España, vacío que se intentará subsanar con una muestra que incluirá algunos de sus cuadros de mayor relevancia.

Feroz competencia

La muestra pone de manifiesto como J.M.W. Turner realizó su obra con perfecta conciencia de la pintura de los maestros antiguos, a los que estudió en profundidad, sin dejar de prestar atención a la aportación de algunos de sus contemporáneos. De esta forma, se plantea por primera vez un diálogo entre las obras más relevantes del artista, las de los maestros de otras épocas y los de la suya propia. La exposición arrojará luz sobre un aspecto menos conocido de Turner: su obsesión por demostrar que era tan bueno, si no mejor, que los viejos maestros a los que tanto admiraba.

Turner nació en una familia de clase trabajadora y luchó sin descanso desde los diez años para ver cumplida su ambición de convertirse en un gran artista: “Yo soy el gran león del día”, problamó en una ocasión. Durante su trayectoria entró en feroz competencia con los artistas que él consideraba como rivales dignos de su propia fama, ya fueran del pasado o de su época.

Los trabajos de investigación realizados en las últimas décadas, fundamentalmente por el equipo de expertos de la Tate Britain, la pinacoteca que alberga el mayor número de sus obras y las de mayor calidad, han puesto de relieve que, si bien Turner no se sintió directamente influido por aquellos maestros antiguos, sí que tomó en consideración su obra para sobresalir sobre ella, buscando con energía su lugar prominente en la historia del arte.

Voluntad de totalidad

En el Museo del Prado, donde se expondrán un total de 80 obras procedentes de instituciones y colecciones europeas y estadounidenes, la mitad de ellas de Turner, se incluirán algunas novedades con respecto a las muestras de Londres y París, como Sombra y oscuridad: la tarde del Diluvio; Luz y color (la teoría de Goethe): la mañana siguiente al Diluvio y Paz. Entierro en el mar, tres obras maestras que el pintor británico realizó al final de su carrera.

La muestra incluirá también la obra de Claude de Lorraine Puerto con el embarque de la Reina de Saba (1648), con la que el pintor afirmó haber llorado la primera vez que lo contempló porque “jamás sería capaz de pintar nada parecido”.

Con voluntad de totalidad, Turner y los Maestros pretende que el visitante pueda percibir el alcance de los vínculos de artista con otros pintores muy destacados como Rembrandt, Rubens o Claudio de Lorena, entre otros, y el modo profundamente original en que asimiló su influencia desde el período inicial de su carrera a sus últimas composiciones.

Madrid. Turner y los maestros. Museo del Prado.

Del 22 de junio al 19 de septiembre de 2010.

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Todo el universo de Barceló en un acontecimiento único

Sábado, junio 19th, 2010

La ciudad de Barcelona vivirá este verano un acontecimiento único, con dos exposiciones simultáneas que recorrerán toda la trayectoria de Miquel Barceló (Felanitx, 1957) como artista, viajero y hombre, desde sus inicios en la década de los setenta hasta hoy.

Arts Santa Mònica presentará Barceló antes de Barceló. 1973-1982, una selección de la obra inicial y más desconocida del artista mallorquín, la que va desde 1973 hasta su consagración internacional con su participación en la Documenta de Kassel en 1982. Y la muestra organizada por la Obra Social ”la Caixa” en CaixaForum Barcelona, Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative, repasará su trayectoria a partir de aquel momento y permite al espectador acercarse a la experiencia creativa, misteriosa, diversa y provocadora del artista.

Ambas instituciones, en complicidad y sintonía, suman esfuerzos para mostrar de manera conjunta la obra singular y destacada, la obra temprana e inédita, y la obra reconocida y más reciente de Barceló.

La Fundació Pilar i Joan Miró de Palma ha inaugurado Barceló antes de Barceló. 1973-1982, una exposición que incluye una selección de cien piezas de sus primeras obras realizadas entre 1973 y 1982, es decir, la obra inicial y más desconocida del Barceló (Felanitx, 1957), aquella re

Barceló antes de Barceló. 1973-1982 presenta una selección de su obra inicial y más desconocida, la comprendida entre 1973 y el año de su consagración en el contexto internacional a partir de su participación en la Documenta de Kassel en 1982.

El objetivo principal de esta muestra es dar a conocer un conjunto de más de un centenar de obras, muchas inéditas, que revelan algunos de los rasgos más significativos y perdurables en la trayectoria del artista.

La exposición se ha dividido en seis apartados: Bestiario, Vanitas, Poesía experimental, Libros, Retratos y autorretratos, y Elementos del paisaje. Las obras pertenecen a la colección personal de Barceló, a diferentes instituciones públicas y privadas de España y de Francia, y a colecciones particulares.

Barceló antes de Barceló. 1973-1982. Arts Santa Mònica. Del 15 de julio al 26 de septiembre de 2010.

Segunda gran muestra

CaixaForum Barcelona, por su parte, repasará su trayectoria en una gran muestra, Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative, que permitirá al espectador acercarse a la experiencia creativa de este artista.

“Mi vida se parece a la superficie de mis cuadros”. Entender la experiencia creativa de Miquel Barceló, misteriosa, diversa y provocadora, es la razón de ser de la exposición organizada por la Obra Social ”la Caixa”, que presentará más de 180 piezas, desde las grandes telas creadas a partir de 1983 hasta las más recientes.

Una de sus últimas obras, la escultura monumental Gran elefant dret (2009), invitará al visitante, desde la plaza pública de acceso a CaixaForum Barcelona, a entrar a vivir la obra de Barceló: su relación con la naturaleza y la materia, y el uso que hace de ellas en su trabajo; su evolución en la representación del mundo animal y el humano; y sus viajes, físicos y mentales, desde París hasta Mali.

Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative incluye objetos experimentales e incluso privados, colocados junto a obras clave, sobre todo pinturas, así como cerámicas y esculturas, gouaches, acuarelas, carteles, libros y cuadernos de viaje. Todo ello para subrayar el ritmo y la variedad de su trayectoria.

La muestra ha contado con la colaboración directa del artista en la selección de las obras, quien, además, ha prestado algunas telas de su propia colección, lo que permite convertir la exposición en un auténtico acontecimiento. Esta exposición llega a CaixaForum Barcelona después de pasar por CaixaForum Madrid, donde ha tenido un gran éxito de público, con más de 300.000 visitantes.

Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative. CaixaForum Barcelona. Del 15 de julio de 2010 al 9 de enero de 2011.

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Antoni Miralda reabre el Palacio de Velázquez

Sábado, junio 19th, 2010

Antoni Miralda reabre el Palacio de Velázquez

El próximo miércoles, 23 de junio, el Museo Reina Sofía inaugurará la exposición Miralda. De gustibus non disputandum en el Palacio de Velázquez del Parque del Buen Retiro de Madrid, un espacio cerrado desde 2005 que abre de nuevo sus puertas al público con la retrospectiva más importante que se ha hecho hasta ahora de Antoni Miralda (Tarrasa, Barcelona, 1942).

La muestra propone un recorrido por su amplia trayectoria partiendo de un contexto histórico y artístico global. Desde sus primeras obras y ceremoniales públicos realizados en París en la década de los sesenta, hasta las grandes intervenciones intercontinentales del proyecto Honeymoon (1986-1992), para llegar al FoodCulturaMuseum (2000-2010), su proyecto más reciente. 

Trabajo sobre el terreno

Miralda. De gustibus non disputandum se compone de instalaciones, montajes fotográficos, proyecciones de películas, esculturas/monumentos, objetos y dibujos preparatorios. Destaca la presentación de Stomak Digital, una base de datos o archivo digital que pone a disposición del usuario toda la obra del artista hasta la fecha, digitalizada y ordenada por temáticas o tipologías.

La obra de Miralda, inseparable de un contexto social y político, es un trabajo de observación ‘sobre el terreno’ cercano a la etnología. El artista aborda aspectos desatendidos en la práctica del arte, entre ellos el de los alimentos como experiencia artística y la implicación del público participante en el acto creador.

En palabras de la comisaria de la muestra, Danielle Tilkin: “a través de acciones ceremoniales, Miralda pone en escena minuciosas coreografías, fiestas de los sentidos y de la vida. La ritualización de la comida, su preparación, coloración, ofrenda o consumición, se convierten en magnífica celebración de lo imaginario hecha realidad por centenares de participantes”.

Antoni Miralda, a lo largo de sus más de cuarenta años de presencia en la escena pública, ha realizado un trabajo que no ha cesado de analizar y de apropiarse de los temas más complejos y vitales de nuestra sociedad para transformarlos en una iconografía singular en contraste con un lenguaje vivo y sugerente. Aunque para invitarnos a reflexionar sobre los hechos del mundo contemporáneo suele recurrir al humor mordaz, también analiza numerosas de las facetas que le interesan a través de proyectos complejos en los que la participación del público ocupa un lugar significativo.

Miralda inicia sus estudios en 1958 en la Escuela Textil de Tarrasa y los prosigue en 1962 en el Centro de Estudios Pedagógicos de Sevres (París) y en 1964 en el Institute of Contemporary Art de Londres. En 1966 se instala en París, trasladándose posteriormente, en 1972, a Nueva York.

Sus primeras obras tienen un marcado carácter objetual de resonancias políticas pacifistas. En 1967 forma equipo con Dorotheé Selz, adentrándose hacia el “arte comestible y las obras ceremoniales y participativas”.

En colaboración con la restauradora Montse Guillén, en 1984 abrirán el restaurante El Internacional en Nueva York. Es a través de su más reciente proyecto FoodCulturaMuseum cuando sus objetivos artísticos derivan en un panorama gastronómico de la sociedad post industrial marcado por la desaparición de los particularismos en favor de la uniformidad internacional y ofreciendo una forma participativa del comportamiento social en donde el grupo humano se reúne en torno a la mesa.

En 1990 presenta en la Bienal de Venecia su Honeymoon Project, consistente en la puesta en escena del enlace entre la estatua de Colón de Barcelona y la de la Libertad neoyorquina. Sus proyectos transcurren en largos periodos de tiempo y requieren la asistencia de un grupo numeroso de colaboradores, así como la cooperación de los espectadores/participantes.  

Madrid. Miralda. De gustibus non disputandum”. Palacio de Velázquez de El Retiro. Museo Reina Sofía.

Del 24 de junio al 11 de octubre de 2010. 

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Los libros de artista reivindican su lugar

Sábado, junio 19th, 2010

Hoy viernes, a las 19.30 h, abrirá sus puertas en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca (Fundación Juan March) la exposición Un coup de livres (Una tirada de libros). Libros de artista y otras publicaciones del Archive for Small Press & Communication. La idea de esta exposición parte del concepto de que el llamado libro de artista no es un libro sobre arte, sino una obra de arte, un medio artístico independiente que constituye uno de los aspectos más esenciales en el arte del siglo XX.

Esta muestra, que ya se ha exhibido previamente en Palma, en el Museu Fundación Juan March, incluye 150 obras, en su mayoría libros, múltiples, revistas, ephemera y audiovisuales, seleccionados de los trabajos de 24 artistas representativos de distintos movimientos artísticos que aparecieron desde el inicio de los años 60, como pueden ser los movimientos Conceptual, Minimalista, Fluxus o el Arte Pop.

Homenaje a Mallarmé

La elección del título de la exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 31 de octubre, es un homenaje explícito a una de las obras esenciales del poeta francés Stéphane Mallarmé (1842-1898), Un coup de dés jamais n´abolira le hasard (Una tirada de dados jamás abolirá el azar), una obra escrita y publicada en 1897, un año antes de morir. Pero será a partir de 1914, al editarla la NRF (Nouvelle Revue Française), cuando adquiera la importancia que hoy tiene en la creación artística. Mallarmé concibió su obra como un libro en el que el espacio poético y el visual fueran indisociables.

Esta exposición parte también de la conocida reflexión del propio Mallarmé de que todo cuanto hay en el mundo existe para ir a parar a un libro, una idea que experimentó una cierta resurrección en el mundo del arte a partir de los años sesenta del siglo XX, que es precisamente el periodo artístico desde el que parte esta muestra.

A partir de entonces, en las colecciones de los museos y en las exposiciones, pero sobre todo en la actividad de los artistas englobables en las corrientes más cercanas al arte conceptual, el libro empezó a presentarse en pie de igualdad con la obra de arte tradicional. Rompió los límites de su función de soporte material de un texto para “competir”, como “objeto artístico”, con las obras de arte.

Objeto artístico

Este proceso, que tiene ilustres antecedentes en los libros editados, ilustrados y diseñados por los artistas de las vanguardias históricas en los primeros compases del siglo XX, adquirió características propias durante los años 60 y 70: la concepción del libro como obra de arte modificó su forma visual, transformó algunos de ellos en documentos de acciones y performances y otros en objetos autorreferenciales o en espacios de experimentación conceptual, verbal y material.

Este proceso tuvo evidentes consecuencias teóricas e institucionales: el libro de artista como obra de arte –reproducido, copiado, fotocopiado; multiplicado, en suma–, accesible a todos en cualquier lugar, se oponía, como un “múltiple democrático” (la expresión es de Johanna Drucker), a la comprensión tradicional de la obra de arte como un original único, conservado celosamente por instituciones que legitiman lo que es (o no es) arte.

El libro de artista, por eso, ha acompañado especialmente el trabajo de los artistas conceptuales y el de quienes entendían al artista como un agente de cambio social.

Impresionante colección

Los préstamos de esta exposición proceden de los fondos del Archive for Small Press & Communication (ASPC) del Weserburg Museum de Bremen, el primer museo del mundo que ha dedicado una sección autónoma a los libros de artista y ha iniciado un centro de investigación especializado, con una colección de publicaciones de artista de los años 60 y 70 que representa el trabajo de cientos de artistas de más de veinticinco países, con más de 35.000 publicaciones y documentos que componen un panorama de todas las corrientes artísticas importantes desde los años 60.

Guy Schraenen, su creador, es el comisario invitado para esta exposición. Editor, ensayista, cineasta y comisario de exposiciones, a partir de 1974 estableció el Archive for Small Press & Communication en colaboración con Anne Marsily. Desde 1991 es comisario invitado del Weserburg Museum de Bremen y del Musée Royal de Mariemont (Morlanwelz, Bélgica); desde 2000, del Museo Serralves (Oporto, Portugal), el MACBA (Barcelona) y el MNCARS (Madrid).

La muestra pretende introducir al visitante en los pormenores del encuentro entre el libro y la obra de arte contemporánea, y hacerle descubrir también la enorme variedad que presenta el libro de artista como obra de arte a lo largo de más de dos décadas.

 

Cuenca. Un coup de livres (Una tirada de libros). Libros de artista y otras publicaciones del Archive for Small Press & Communication. Museo de Arte Abstracto Español.

Del 18 de junio al 31 de octubre de 2010. 

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Miró & Jan Steen juntos en el Rijksmuseum

Viernes, junio 18th, 2010
   

En la primavera de 1928, Joan Miró viajó de París a los Paises Bajos y, en Amsterdam, visitó el Rijksmuseum donde conoció la obra de los maestros holandeses Hendrick Sorgh y Jan Steen, que fueron para él fuente de inspiración para crear obras en clave surreal. Era un turista, y como tal, envió una postal a sus amigos, pero guardó para él dos reproducciones en color: “El tocador de laud”, de Sorgh (1661) y “Niños enseñan a un gato a bailar (la clase de bailes)”, de Jan Steen (aprox. 1660-1679), obras de la colección permanente del museo visitado. Meses después, durante el veraneo en Montroig, Miró se sirvió de las dos postales para realizar tres pinturas que tituló “Interior holandés”. Para ello elaboró una serie de bocetos y dibujos preparatorios, ofreciendo una imagen de la transformación a la que el pintor catalán somete las pinturas del siglo XVII que eran en esta ocasión su referencia.

Estas obras de Joan Miró, prestadas para la ocasión por el MoMa, y el Metropolitano de Nueva York, y la Colección Peggy Guggenheim de Venecia, se exhiben, junto con las obras que le sirvieron de modelo, en el mismo Rijksmuseum de Amsterdam, vinculando así pasado y presente; porque Miró interpreta obras maestras de artistas predecesores para crear realidades nuevas y Steen es uno de los grandes maestros del Siglo de Oro. A finales de los años veinte, Joan Miró (Barcelona, 1893-Palma de Mallorca, 1983) ya era considerado como uno de los principales exponentes del surrealismo en la pintura, y se convirtió en uno de los artistas más influyentes y conocidos de su generación. Durante un tiempo abandona la pintura por el dibujo y el collage, y realiza sus célebres ‘construcciones’, que le lleva al formato tridimensional. Y en los treinta, tras exponer en el Pabellón Español de París del 37, cuando los alemanes invaden Francia, regresa a España; en 1944 comienza a trabajar junto al ceramista Llorens Artigas y desde Palma de Mallorca amplía su gran discurso, que ya se escucha en todas partes.

La exposición Miró & Steen en el Rijksmuseum, de Amsterdam, se clausurará el 13 de septiembre.
 

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